“Toda la acción misionera de la Iglesia tiende a hacer que la comunidad de los creyentes celebre y viva el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado, escuchando la Palabra, orando, celebrando la Eucaristía y los demás sacramentos y viviendo el mandato del amor a partir del misterio pascual celebrado durante todo el año litúrgico”.

 

“En toda acción litúrgica cristiana se celebra el misterio pascual de Cristo, que debe ser vivido por los creyentes y anunciado a todos los pueblos. [...] Al mismo tiempo que, por esta celebración del misterio pascual, se construye la comunidad, ésta toma conciencia de su naturaleza misionera”.

 

(Juan Esquerda Bifet, Diccionario de la evangelización)