Testimonio del VI Encuentro Misionero de Jóvenes - 2009
Tomar el impulso necesario para lanzarse
sin miedo a la misión
Por Gonzalo Garzo Fernández
Pariticipante en el Encuentro Misionero de Jóvenes 2009

Bajo el lema "Misioneros como San Pablo", Madrid acogió este fin de semana (25 y 26 de abril de 2009) el Encuentro Misionero de Jóvenes que Obras Misionales Pontificias organiza por ya sexto año consecutivo. Su éxito en ocasiones anteriores se reflejó en el carácter desbordante de ésta última participación, que rompiendo con las previsiones de los organizadores se tradujo en más de 110 personas de edades predominantemente comprendidas entre los 20 y los 35 años y procedentes de las más diversas regiones de la geografía española.
Jóvenes de Ávila, Córdoba, Logroño, Cuenca, Madrid, Alicante, Oviedo, Pamplona, Castellón, Sevilla y Vitoria compartieron durante estos dos días sus ambiciosos ideales de fe cristiana en un ámbito tan importante como la difusión de la Palabra de Dios.
La idea original de esta edición partió de llevar a los participantes a un recorrido individual por cada uno de los cinco continentes desde el ámbito de la misión, tomando como punto clave la asociación entre la riqueza cultural que nos rodea y el evangelio. Para ello se contó con la grata colaboración de varias asociaciones juveniles, movimientos cristianos y congregaciones misioneras (Franciscanas Misioneras de María, Juventudes Marianas Vicencianas, Movimiento Corpus Christi, Misioneros del Verbo Divino y Fraternidad Misionera Verbum Dei), que organizaron e impartieron cinco talleres a lo largo de los dos días, uno por continente, procurando que tuvieran un carácter eminentemente práctico y ameno.
La formación, el testimonio y la oración también tuvieron su lugar este fin de semana.
La primera corrió a cargo del Dr. Juan Luis Lorda, profesor y capellán de la Universidad de Navarra y autor de varios libros espirituales de reconocido prestigio, que habló en la apertura del encuentro sobre la actualidad de la conversión desde la del propio San Pablo e hizo un recorrido por las más célebres transformaciones espirituales, como la de San Agustín o la de Ramón Llull, así como por algunas de nuestros días.
El ejemplo de vida lo puso, Eduardo Tchipolo, sacerdote misionero espiritano de origen angoleño, que ahora ejerce de formador de su congregación en España; él, desde una lengua que no es la suya como es el castellano, supo internarse con humor y sensibilidad en los corazones de la gente hablando sobre las duras condiciones por las que pasa su país en un tono de gran esperanza y alegría por la cada vez mayor presencia de Cristo en sus habitantes.
Nadie tenía duda que debía de haber un hueco para la oración, pero pocos contaban con que ésta iba a ser tan dulcemente enriquecida en la noche del sábado por la tierna voz chilena de la Hermana Glenda, que con su sensibilidad introdujo a todos en la adoración ante el Santísimo Sacramento.
La valoración global del encuentro es del todo positiva. El objetivo principal no era otro sino el fomentar compartir experiencias, ideales y paralelismos de vida cristiana entre los participantes para acercarse más al amor de Dios, a cumplir esa gran ambición de la negación de uno mismo y a coger el impulso necesario para lanzarse sin miedo a la misión en cualquiera de sus vertientes. Y está claro que éste objetivo se consiguió con creces: un año más, el Encuentro Misionero de Jóvenes se cerró con éxito por la oportunidad de conocer más de cerca distintos aspectos de la misión e intercambiar experiencias. Al final todos coincidían en, a pesar de los inevitables pequeños fallos, agradecer el hecho de haber estado allí. Demos gracias a Dios y pidamos oraciones por la misión.
Volver a la página del Encuentro Misionero de Jóvenes
|