En Infancia Misionera se identifica el continente africano con el color verde. De esta manera se evoca la esperanza de un continente joven que vive la apasionante conquista de crecer por sí mismo y el compromiso de rentabilizar la riqueza de sus gentes y tierras. África no es un continente pobre, en todo caso está empobrecido por el egoísmo de otros.
El Evangelio de Jesús está dando fruto en el corazón de los africanos. La sorprendente expansión de la Iglesia en la práctica totalidad de sus países es fruto de haber encontrado en Jesús la respuesta a sus búsquedas e inquietudes religiosas. Los niños son los primeros beneficiados, y la escena del cartel muestra una vez más que para Dios no hay acepción de personas ni de razas. |