Cien años al servicio de la Iglesia |
l hablar de nuestra Congregación, de nuestra identidad propia como Esclavas de la “Inmaculada Niña”, no podemos dejar de mencionar a María, en el misterio de su Infancia, como nuestra Reina y Madre. Ella ha guiado siempre nuestra acción misionera. Ella nos impulsa a llevar la Buena Noticia a los lugares más lejanos y necesitados. Para esta misión, nuestros Padres fundadores nos quieren disponibles, valientes y ligeras de equipaje, dejarlo todo para llevar el Mensaje de Jesús Siervo a imitación de María, la Esclava del Señor. ¿Quiénes
somos? Somos una familia religiosa que surge de la fusión de dos carismas, dados como don al P. Federico Salvador Ramón y a la M. Rosario Arrevillaga Escalada.
Desde
este acontecimiento descubre su vocación y misión. Sabía que
tenía que ser su esclavo. Desde un deseo grande de obedecer,
ingresa en los Operarios Diocesanos, es enviado a Roma como
vicerrector del Colegio Español.
Después de dos años su destino es México, donde se
encontró a sí mismo en su identidad más profunda de Esclavo
de la Inmaculada al servicio directo de la Palabra de Dios.
Iguala, Apango, Olinalá, Tlapa…y otros muchos lugares a los
que la Providencia Divina lo fue llevando.
M.
Rosario de Jesús Arrevillaga Escalada inicia su vida el 12 de
noviembre de 1960, en la ciudad de México;
fruto de la oración de sus cristianos padres,
“…ellos se levantaban a media noche a rezar la Hora de
quince misterios de rosario para que Dios les diera una niña; y
a fuerza de orar vino ella al mundo”. Vivió en condiciones
muy precarias, pero con una fe profunda y plena confianza en
Dios. En sus años de juventud, tenía inquietud por ser
religiosa y frecuentaba el monasterio de religiosas
Concepcionistas de S. José de Gracia, con quienes pretendía
ingresar, pero Dios le tenía preparada otra gran misión. En el
día de su onomástica del año de 1880, fue a visitar a las
religiosas de las que recibió como regalo una pequeña
escultura de la Divina Infantita, devoción que poco a poco se
extendía desde dicho monasterio, de la cual ella ya se había
enamorado, se arrodilló ante la Imagen y exclamó: “Así es
como llena mi corazón”. Desde
ese momento el Espíritu le dio unos ojos nuevos, una fuerza
nueva; y esa fuerza no era otra cosa que "la Infancia
espiritual". Una verdadera locura por la Divina Infantita
animará a Rosarito hasta el último suspiro de su vida. El nacimiento
Dios
va preparando los corazones de sus dos hijos para grandes obras,
y es así como el P. Federico y la M. Rosario –desde la fusión
de los dos carismas personales, en la ciudad de México, el 23
de febrero de 1901, movidos por el Espíritu de Dios– formaron
en la Iglesia esta familia religiosa de Esclavas de la Divina
Infantita; congregación que el primero de mayo de 1963 adquiere
toda su dimensión eclesial, con el Decreto de alabanza,
otorgado por Su Santidad Juan XXIII con el nombre de: Esclavas
de la Inmaculada Niña.
Desde
esta realidad, vivida por nuestros fundadores, surge nuestra
Congregación, cuya regla suprema de nuestra vida es el
seguimiento de Cristo propuesto en el Evangelio e interpretado
por nuestros Fundadores... con María,
la Esclava del Señor, aceptando en amor la voluntad del
Padre… trabajar en la extensión del Reino mediante la
evangelización y la educación cristiana. ¿Dónde estamos?
En
la actualidad nos encontramos en México, donde nacimos.
Trabajamos en las montañas de Guerrero, con niñas y jóvenes
indígenas que bajan a las pequeñas ciudades donde están las
casas hogar para recibir educación y atención y, en un futuro,
ser promotoras e impulsar a sus comunidades. En Oaxaca, en la
zona trique: grupo étnico oprimido por los grupos cercanos y
entre ellos mismos; hablan su lengua propia trique, ya en
extinción; a causa de la pobreza emigran y descuidan la
transmisión de su propia cultura. Trabajamos de manera especial
con niños y niñas y desde ellos nos acercamos a sus familias,
ocupándonos de la promoción humana con apoyos que llegan de la
capital federal en variadas campañas. Además atendemos
colegios, parroquias e internados en varios Estados del país.
Dentro de las preocupaciones de Nuestro Padre Fundador estaba el sueño evangelizador de África y Medio Oriente. A Nuestra Madre Fundadora le escribe: “Ahora... estoy como lleno de ansias de que empecemos a trabajar en África… Por este motivo se me avivan las ganas de un modo tal de ir a Melilla y a todas las ciudades de África… que ya estoy suspirando por conocerlas y por ver que podemos hacer allí”. La primera misión en Marruecos se inaugura en Nador en 1929, y al siguiente año, 1930, en Al-Hoceima. Primero, con un colegio, cuando era protectorado español, y, en la actualidad, nuestra acción misionera la realizamos mediante la promoción de la mujer, en academias de corte, bordado a máquina, bordado a mano, informática y clases de español. También estamos en Brasil. Siguiendo el deseo de Nuestros Padres Fundadores de ir a los lugares más pobres, en 1981 se inicia nuestra andadura por este país, en el Estado de Salvador Bahía. Primero, Tremedal, Caitité y Cordeiros; después, Mata Escura y, ahora, en Salvador centro y en la periferia, Rio Sena, aquí acompañamos a niños de la calle o de muy pocos recursos. Desde hace pocos años nos encontramos también en el Estado de Sergipe, en la periferia de Aracaju. Nuestra Congregación abre nuevos horizontes en Argentina, Nicaragua, Costa Rica, Estados Unidos y Roma, y en un futuro próximo marcharemos a otros países. En cada uno de estos países, nuestro apostolado es diverso, según las necesidades del lugar. Estamos abiertas a las urgencias del mundo que nos toca vivir, allí en donde la Iglesia nos llame, desde un encuentro profundo con el Señor Jesús en la oración de cada día, para estar siempre dispuestas, como María, en total abandono a la voluntad del Padre. Revista Misioneros Tercer Milenio |