Hombres del pueblo y para el pueblo

D

esde la predicación de misiones populares hasta la presencia en Internet, pasando por la numerosa presencia de capuchinos en las tradicionales tierras llamadas de “misión”, la Orden Capuchina nació con vocación misionera y evangelizadora, y en ese empeño continúa tanto en el primer mundo como en el tercero.
        Los Capuchinos no tienen un único y exclusivo carisma dentro de la Iglesia. Se han dedicado a la labor apostólica (predicación, confesión, asistencia a enfermos y moribundos, apostolado castrense, apostolado social, apostolado de la prensa, ministerio parroquial, a la enseñanza). Pero es, quizás, lo más destacado el carácter misionero de la Orden, tanto en sentido tradicional como en el actual y amplio sentido del término “misión”. 

Aún creemos en la paz,  la justicia y la creación

      El relevo de los Capuchinos que iniciaron su andadura misionera en 1618 en “tierras de infieles”, como se decía entonces, en el Congo, Sierra Leona, Llanos de Caracas o Colombia lo han tomado ahora los nuevos misioneros del siglo XXI. “Todavía –dicen– creemos en la paz, la justicia y el respeto a la creación”. Por eso están empeñados en construir la paz, defender la justicia y potenciar el respeto a toda la creación participando en movimientos, asociaciones, ONGs, etc., y colaborando en proyectos de solidaridad. Es la nueva forma de estar con el pueblo, del que siempre el Capuchino se ha sentido parte integrante.
         Los Capuchinos están realizando en la actualidad más de cien proyectos solidarios y misioneros en todo el mundo: 15 en África (Burkina Faso, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Etiopía, Madagascar, Malawi, Ruanda, Sudáfrica, Tanzania, Uganda y Zimbabue); 29 en Asia (28 en la India y uno en Malasia); 6 en Europa Centrooriental (Polonia, Eslovaquia y Ucrania); 1 en Europa Occidental (Bruselas); 33 en América Latina (Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Paraguay). A estos proyectos hay que sumar la ayuda a 9 centros de formación en África, 10 en Asia, 3 en Europa y 3 en América Latina.
          Los proyectos abarcan no sólo a la presencia y consolidación de la Orden en los citados países sino a proyectos de asistencia a refugiados (Etiopía), instalaciones de energía solar (Uganda), de agua (Guinea Ecuatorial y Eritrea), centro juvenil “Miyuji” (Tanzania), guardería en PK Puram (India), escuela en Barakhama y biblioteca en Kochi (India), telecomunicaciones en Oruro (Bolivia), alimentación de niños en Recife-Pernambuco (Brasil), centro social de Playas de Villamil y servicio sanitario en Cuenca (Ecuador).

Un poco de Historia

         La desazón producida por el sentimiento de infidelidad al proyecto original de Francisco de Asís motivó, a mitad del siglo XIV en Italia, numerosos intentos de reforma por reacción al “conventualismo” de la Orden Franciscana, buscando una vida más coherente con los orígenes franciscanos, deseosos de volver a una vida más de retiro y pobreza, viviendo la Fraternidad de modo sencillo, y sin perder el contacto con el pueblo.
          Un grupo de frailes, entre los que se encontraban Mateo de Bascio, los hermanos Ludovico y Rafael de Fossombrone, Pablo de Chioggia y algunos más, sin permiso de sus superiores, iniciaron una nueva forma de vida, lo que les ocasionó persecuciones y múltiples aventuras, hasta que Catalina Cibo, duquesa de Camerino y sobrina del Papa, hizo posible que, el 13 de julio de 1528, Clemente VII concediera existencia jurídica a la nueva fraternidad, llamada de “capuchinos” por la forma piramidal de la capucha de su hábito. Un año después se promulgaron las primeras Constituciones, llamadas de “Albacina”, por el lugar donde se redactaron. En 1536 se promulgaron las nuevas Constituciones, donde la mesura y el equilibrio entre la contemplación y la acción llegaron a tal punto que se convirtieron, prácticamente, en la legislación definitiva de la Orden. “Volver a Francisco” era la consigna que latía en el fondo de la reforma.
         El movimiento, iniciado en Italia, se extendió a Francia y después a Bélgica. En España resultó más difícil la expansión por la prevención existente en la Corte de Felipe II, al considerar que la nueva reforma de los Capuchinos no añadía nada a la ya existente en España y muy extendida reforma de los Descalzos y Alcantarinos.
         El primer intento parece que fue en 1570, aunque sin resultados positivos. Fue en 1578 cuando consiguieron establecerse en Barcelona. La Orden fue extendiéndose rápidamente hacia el Rosellón, luego hacia Valencia (1596) y, finalmente, Aragón (1598) y Navarra (1606). Castilla seguía cerrada a los Capuchinos, hasta que en 1609 lograron establecerse en Madrid; multiplicándose posteriormente por otros puntos de Castilla y Andalucía (1613).

Capuchinos en el mundo

       En la actualidad, los Capuchinos en el mundo son 10.831, además de 490 novicios y 840 postulantes. Cuenta la Orden con 1.705 casas en todo el mundo y está presente en 98 países: 23 en África, 21 en América, 17 en Europa, y 22 en Asia y Oceanía. En la C.I.C. (Conferencia Ibérica de Capuchinos), que abarca España y Portugal, los Capuchinos son 773, distribuidos en las seis provincias religiosas de Andalucía, Cataluña, Castilla, Navarra-Cantabria-Aragón, Valencia y Portugal, y están presentes en 62 pueblos y ciudades de ambos países.

 

DATOS DE CONTACTO

HERMANOS MENORES CAPUCHINOS
Curia provincial de Capuchinos

c/ Cirilo Amorós, 67
46004 VALENCIA
Teléf: 96-351 51 02
E-mail: ofmcappsc@planalfa.es

http://www.fratefrancesco.org/ord/64.cap.htm

 

Por Víctor Jarque
Hermano Capuchino
Revista Misioneros Tercer Milenio