Espíritu misionero con aires nuevos |
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odavía
resuena en nuestras memorias la celebración de los cincuenta años de
fundación del Instituto Secular Misioneras Seculares de Jesús Obrero
el pasado año. Sabemos que cincuenta años no son nada si lo comparamos
con la larga historia de la Iglesia, pero el Espíritu favorece aires
nuevos sugiriendo nuevas formas de vida consagrada.
Nace “El Grupo”Poco
a poco, estos obreros fueron llevando a sus familias a Barakaldo. Surge
una nueva necesidad: la educación de sus hijos. Convencido de que Dios
pide el esfuerzo y no el triunfo, se decide a construir un colegio para
proporcionarles una formación integral. Pero él solo no puede. Cuenta
con la ayuda de un grupo de mujeres, que son, sin duda, las que
comienzan a hacer realidad todos estos proyectos. Son unas jóvenes
catequistas, a las que él llamaba “El Grupo”, que destacan por su
piedad y por un fuerte deseo de llevar una vida en comunidad. Esta es la
semilla de las misioneras seculares de Jesús Obrero.
Todavía
tendrán que pasar muchos años hasta que Roma conceda el Nihil Obstat
–5 de julio de 1997– para la aprobación definitiva de las
Constituciones, pero eso no les impide, no nos impide, llevar adelante
la misión que se nos ha encomendado. Bienaventuranzas del obreroHoy,
estrenando nuevo milenio, esta misma realidad es la que vivimos en
nuestras sociedades, pero de una manera mucho más globalizada. Mediante
la síntesis de secularidad y consagración, tratamos de introducir en
la sociedad las energías nuevas del Reino de Cristo, buscando
transfigurar el mundo desde dentro con la fuerza de las
Bienaventuranzas. Nuestro
fin es la evangelización y promoción de los pobres, ya
sean materiales, intelectuales o
espirituales. Pretendemos que ellos mismos sean apóstoles en su
propio ambiente. Trabajamos a favor del mundo obrero, esforzándonos en
la realización de la justicia social y el respeto de la dignidad humana. Desarrollamos nuestro
carisma a través de diferentes obras: enseñanza, residencias y
colaboración en la pastoral de las parroquias. En España centramos
nuestro apostolado en la enseñanza, porque creemos que es una forma de
llegar a la formación y promoción humana y cristiana de las personas.
Y damos mucha importancia a la catequesis y formación religiosa en
parroquias.
Casi, casi podemos decir que estamos volviendo a nuestros orígenes: trabajadores que salen de su tierra con la esperanza de encontrar un trabajo y una vida mejor, y niños que necesitan un hogar para vivir y crecer dignamente. Porque la caridad de Cristo nos urge a evangelizar a los pobres.
Por
Gloria Mª Capilla González |