Espíritu misionero con aires nuevos

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odavía resuena en nuestras memorias la celebración de los cincuenta años de fundación del Instituto Secular Misioneras Seculares de Jesús Obrero el pasado año. Sabemos que cincuenta años no son nada si lo comparamos con la larga historia de la Iglesia, pero el Espíritu favorece aires nuevos sugiriendo nuevas formas de vida consagrada.

En 1948 el Espíritu sopló precisamente por un pueblo obrero de Vizcaya: Barakaldo. Simón López Sanz, sacerdote secular, atento a los signos de los tiempos, siente una llamada especial para dedicarse al mundo obrero, gracias al desarrollo industrial que en España comenzaba a aflorar por entonces. Centra su trabajo en los obreros emigrantes, que abandonaban sus pueblos en busca de una vida mejor para ellos y sus familias. El padre Simón, viendo las carencias que les rodean abre una residencia para atenderlos. 

Nace “El Grupo”

Poco a poco, estos obreros fueron llevando a sus familias a Barakaldo. Surge una nueva necesidad: la educación de sus hijos. Convencido de que Dios pide el esfuerzo y no el triunfo, se decide a construir un colegio para proporcionarles una formación integral. Pero él solo no puede. Cuenta con la ayuda de un grupo de mujeres, que son, sin duda, las que comienzan a hacer realidad todos estos proyectos. Son unas jóvenes catequistas, a las que él llamaba “El Grupo”, que destacan por su piedad y por un fuerte deseo de llevar una vida en comunidad. Esta es la semilla de las misioneras seculares de Jesús Obrero.

Dios inspiró en ese momento al Padre Simón por dónde tenía que caminar, dotando al instituto naciente de un carisma muy claro: La caridad de Cristo nos urge a evangelizar a los pobres. El 7 de junio de 1955 presenta las Constituciones al obispo de Bilbao, monseñor Casimiro Morcillo, y en sólo seis meses, el 12 de diciembre, recibe la aprobación diocesana el instituto secular, que se orientará a la enseñanza escolar y la atención de jóvenes obreras en residencias de acogida.

Todavía tendrán que pasar muchos años hasta que Roma conceda el Nihil Obstat –5 de julio de 1997– para la aprobación definitiva de las Constituciones, pero eso no les impide, no nos impide, llevar adelante la misión que se nos ha encomendado. 

Bienaventuranzas del obrero

Hoy, estrenando nuevo milenio, esta misma realidad es la que vivimos en nuestras sociedades, pero de una manera mucho más globalizada. Mediante la síntesis de secularidad y consagración, tratamos de introducir en la sociedad las energías nuevas del Reino de Cristo, buscando transfigurar el mundo desde dentro con la fuerza de las Bienaventuranzas.

Nuestro fin es la evangelización y promoción de los pobres, ya    sean materiales, intelectuales o  espirituales. Pretendemos que ellos mismos sean apóstoles en su propio ambiente. Trabajamos a favor del mundo obrero, esforzándonos en la realización de la justicia social  y el respeto de la dignidad humana. Desarrollamos nuestro carisma a través de diferentes obras: enseñanza, residencias y colaboración en la pastoral de las parroquias. En España centramos nuestro apostolado en la enseñanza, porque creemos que es una forma de llegar a la formación y promoción humana y cristiana de las personas. Y damos mucha importancia a la catequesis y formación religiosa en parroquias.

Sabemos que tras los acontecimientos de la historia se esconde la llamada amorosa de Dios. Por eso, la pequeña familia que formamos las 29 misioneras Seculares de Jesús Obrero estamos abiertas a la voz del Espíritu para buscar nuevas respuestas a los nuevos problemas de la sociedad de hoy. De ahí que, durante el año 2005, y coincidiendo con las “bodas de oro” de la fundación del Instituto, hemos creado una  nueva comunidad en Camaná, Perú.

Casi, casi podemos decir que estamos volviendo a nuestros orígenes: trabajadores que salen de su tierra con la esperanza de encontrar un trabajo y una vida mejor, y niños que necesitan un hogar para vivir y crecer dignamente. Porque la caridad de Cristo nos urge a evangelizar a los pobres.

 

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Por Gloria Mª Capilla González
Cristina de la Torre Cerezo

Misioneras Seculares de Jesús Obrero
Revista Misioneros Tercer Milenio