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la primera mitad del siglo XIX vive en Estrasburgo una familia
judía de origen alemán, la familia Ratisbonne. De los once
hijos el mayor, Teodoro, llega a la fe atraído por la Palabra
de Dios y descubre a Jesucristo. Desde su bautismo en 1827 hasta
su muerte en 1884 está guiado por el misterio del amor de Dios.
En 1830 es ordenado sacerdote y quiere consagrarse a sus
hermanos judíos. Al leer los Evangelios está
profundamente impresionado por el amor
que Jesús muestra para su pueblo y se siente llamado a
hacer algo en este sentido, pero no sabe todavía cómo poner
esta inspiración en práctica.
El
20 de enero de 1842, su hermano menor, Alfonso, recibe, por
mediación de la Virgen María, la luz de la fe cristiana.
Animado por su hermano, Teodoro comprende que ha llegado el
momento de dar testimonio en la Iglesia y en el mundo del amor
de Dios por el
pueblo judío. Con Sofía Stouhlen y sus compañeras, que desean
comprometerse en la vida religiosa, el P. Teodoro funda la
Congregación a la que da el nombre de Nuestra Señora de Sión
por ser la Congregación fruto de la aparición de la Virgen María
a Alfonso.
Según
las perspectivas de su tiempo, el P. Teodoro desea la conversión
del pueblo judío, pero enseña a religiosas y alumnas que deben
evitar todo
proselitismo: “Permanezcan firmes en su fe, sin pretender
imponerla a los demás”;
quiere, sobre todo, que a los niños se les enseñe a
convivir y a respetarse.
Antes del Concilio Vaticano II,
dos movimientos de la Iglesia ayudan a la Congregación a
profundizar en su vocación:
-
El
movimiento bíblico hace vivir más plenamente la
recomendación del padre Fundador: “Tienen que vivir en
la Biblia como en su propia casa”;
-
El
movimiento ecuménico enseña a respetar las diferencias y
a admirar la acción del Señor en todos los creyentes.
Trabajar
unidos
Después de la II Guerra Mundial, la reflexión sobre la Shoa
(Holocausto), hace tomar conciencia del antisemitismo latente en
el corazón de muchos y de la importancia de trabajar junto con
el pueblo judío para un mundo de amor, de justicia y de paz,
tal como nos enseñan las Sagradas Escrituras.
La
Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, que
recuerda el vínculo que une a la Iglesia con el pueblo judío,
los documentos que la han seguido y, en estos últimos años,
las enseñanzas de Juan Pablo II llaman a la Congregación a una visión renovada de la
inspiración del fundador.
“A
través de una enseñanza, de una información y de una
documentación apropiadas y por medio de sus compromisos en la
pastoral, la educación, la promoción humana, la acogida, los
servicios sociales y de salud, las hermanas tratan de dar a
conocer y hacer que los cristianos aprecien la tradición judía
y a los judíos, la identidad cristiana, promoviendo, donde estén,
un mundo más humano, según las promesas bíblicas. En este
caminar de Sión, se manifiesta la acción del Espíritu Santo,
fuente de alegría y de confianza.”
Expresiones
del carisma
El carisma que el P. Teodoro legó a la Congregación está
recogido en las Constituciones: “Dar testimonio en la Iglesia
y en el mundo de la fidelidad de Dios a su amor por el pueblo
judío y para apresurar el cumplimiento de las promesas
concernientes a judíos y cristianos”.
Este
carisma se vive bajo formas diversas de vida:
Comunidades apostólicas, con sus diferentes expresiones del
carisma, según
las necesidades de los países donde residen. En España, éste
se realiza en el Centro de Estudios Judeo-Cristianos y en
cursos de Biblia.
En el Centro se trata de dar a los cristianos un conocimiento
profundo de las raíces de su fe, por medio del estudio de la
Biblia y del judaísmo, y un conocimiento de Jesús en el
contexto de su tiempo; dar a conocer mejor la herencia
cultural judeo-española; organizar encuentros entre
intelectuales, judíos y cristianos, tanto israelíes como
españoles; alentar la investigación y las publicaciones,
sobre todo lo relacionado al diálogo y al encuentro entre judíos
y cristianos.
Las Comunidades de vida contemplativa cumplen el deseo
expresado por el P. Teodoro: “El principal apostolado de las
hijas de Sión se expresa por medio de la oración; será
necesario que volvamos a pensar en nuestra primera idea de un
santuario escondido donde brillará la lámpara de la oración
mientras que las hermanas activas trabajarán fuera”.
Los Religiosos de Sión expresan su carisma con las siguientes
palabras: “Testimoniar por nuestra vida y nuestras oraciones
en la Iglesia y en el mundo que las Naciones e Israel están
unidas en el designio de amor de Dios sobre la humanidad”.
Entre ellos hay grandes expertos en el estudio y la
enseñanza de la Tradición judía para llevar a un
mejor conocimiento de la persona de Jesús, de las Sagradas
Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento) y de lo que une a judíos
y cristianos, hijos de un mismo Dios.
DATOS DE CONTACTO
MISIONERAS DE NTRA. SRA. DE
SION
Hilarión Eslava 50
28015 Madrid
Teléfono: 91 534 12 51
Web:
http://www.sion.org.ar/
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Por
Marie Dominique Gros
Nuestra Señora de Sión
Revista
Misioneros Tercer Milenio |