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larga trayectoria misionera que caracteriza a los Hermanos
Menores o Frailes Franciscanos (O.F.M.) comienza cuando, andando
el s. XIII, san Francisco de Asís –fundador de esta Orden–,
queriendo ser él mismo –como verdadero ejemplo de vocación
frustrada– misionero, intenta partir hacia oriente para
evangelizar al sultán. Envía después a sus hermanos por toda
la tierra, incluyendo en su Regla de Vida el deseo y la obligación
de evangelizar el mundo entero. Los primeros frailes llegados a
tierras de infieles, de mahometanos, y martirizados en 1220 en
Marruecos, son considerados por él “verdaderos Hermanos
Menores”, y empujaron al propio san Antonio de Padua a hacerse
franciscano.
La
inicial e intensa relación de los franciscanos con el islam se
fue ampliando a otras latitudes en la medida en que, en cada época,
nuevos viajes y descubrimientos alargaban nuestra conciencia del
amplio mundo: evangelizadores de remotas zonas de la Europa
medieval, de una gran parte del recién descubierto continente
americano –que todavía conserva con orgullo en su geografía
incontables nombres franciscanos–, las gestas gloriosas en el
lejano Oriente y la reconocida defensa heroica de los Santos
Lugares.
Toda
esta secular actividad misionera de los franciscanos –menores,
capuchinos, conventuales– es ya bien conocida por todos.
Pongamos ahora mejor los ojos en las realidades que nuestra
Orden contempla en la actualidad y de cara al futuro.
Son
innumerables las naciones del mundo en las que los Franciscanos
están hoy presentes. Hay experiencias singulares: desde el Polo
Norte hasta los indios del Pacífico y la Patagonia; iniciativas
formativas, sanitarias, sociales y evangelizadoras de todas
clases y en todos los ámbitos imaginables.
África

Desde la época de san Francisco ha existido una presencia
franciscana en el continente africano. En 1982, con ocasión del
VIII centenario del nacimiento del santo, nuestro ministro
general, Fr. John Vaughn, hizo un llamamiento a toda la Orden
para renovar y reforzar en estas tierras nuestra presencia.
Hermanos de todo el mundo respondieron a su llamada y se
pudieron reforzar las entidades existentes, creando otras
nuevas: nacía el “Proyecto África” con fraternidades
internacionales e interprovinciales. Actualmente hay en África
una Provincia (República Sudafricana), 4 Viceprovincias
(Egipto, Madagascar, Republica del Congo y Togo-Costa de
Marfil), 2 Custodias (Mozambique y Zimbabue), y 1 Federación
(Marruecos); además de innumerables presencias misioneras, con
un total de 700 hermanos, cuyo número crece cada día: aumentan
las vocaciones nativas y no faltan voluntarios de otros
continentes.
Asia
y Oceanía
Hay
actualmente 8 Provincias (Corea, Japón, Filipinas, Taiwán-Hong
Kong, Vietnam, Australia-Nueva Zelanda, India e Indonesia), 2
Viceprovincias (Pakistán y Papúa) y 2 Custodias (Singapur y
Irian Jaya), más 2 Fundaciones (Tailandia y Sri Lanka).
Estas
entidades son relativamente nuevas. Las Provincias de Vietnam y
Corea llevan un camino bueno y próspero. En todas ellas se
encuentran hermanos misioneros que participan en la evangelización
de su propia nación y en otras naciones y continentes. Con ello
se invierte el tradicional flujo misional. Los hermanos en Asia
y Oceanía son ya casi 1.200.
En
la República Popular China hay algunos hermanos dispersos, con
los que es difícil mantener contacto. Con todo, se trata de
favorecer los estudios en aquella zona a través del Studium
Biblicum OFM de Hong Kong.
Rusia
y Kazakistán

Tras la caída del régimen comunista, doce hermanos evangelizan
en Almata, Novosibirsk y San Petersburgo. La Fundación está
compuesta por hermanos de diferentes Provincias franciscanas.
Otros tres hermanos se preparan para reforzar esta Fundación.
También Provincias casi extinguidas tras el “telón de
acero”, como la de Albania, se ven ahora reforzadas con la
ayuda de hermanos de otras Provincias de Europa.
Formación
Misionera
El
actual ministro general, Fr. Giacomo Bini, puso en marcha en
abril de 2000 una nueva fraternidad internacional en Bruselas
con el objetivo principal de preparar misioneros para las
misiones ya existentes y para otras nuevas formas de
evangelización en todos los continentes. La falta de formadores
impide actualmente admitir más solicitudes de las ya
presentadas, dando prioridad a una formación en vistas a la
inculturación, la itinerancia y la minoridad.
El
Capitulo General de Asís, en 1997, nos recordaba:
“Actualmente los hermanos están presentes en todas las partes
del mundo, como un mosaico de mil colores, con nuevos rostros y
diferentes sueños... Nos sentimos vinculados unos con otros por
una profunda conciencia de pertenencia a una única Familia. A
la vez advertimos la necesidad de vivir cada vez más la dimensión
internacional y la pluralidad dentro de nuestra Fraternidad”.
El mismo Capítulo invitaba a todas las Provincias de la Orden a
ser sensibles “no sólo a la codivisión de bienes materiales
sino, sobre todo, al intercambio de personas”.
También
el gobierno actual de la Orden, durante las visitas que realiza
constantemente a las entidades, les recuerda a los hermanos las
directrices de los sucesivos Capítulos Generales, les expone
los diferentes proyectos misioneros de la Orden y les anima en
el espíritu misionero solidario.
El
método Franciscano
La
larga trayectoria misionera que caracteriza a los Hermanos
Menores o Frailes Franciscanos (O.F.M.) comienza cuando, andando
el s. XIII, san Francisco de Asís –fundador de esta Orden–,
queriendo ser él mismo –como verdadero ejemplo de vocación
frustrada– misionero, intenta partir hacia oriente para
evangelizar al sultán. Envía después a sus hermanos por toda
la tierra, incluyendo en su Regla de Vida el deseo y la obligación
de evangelizar el mundo entero. Los primeros frailes llegados a
tierras de infieles, de mahometanos, y martirizados en 1220 en
Marruecos, son considerados por él “verdaderos Hermanos
Menores”, y empujaron al propio san Antonio de Padua a hacerse
franciscano.
La
inicial e intensa relación de los franciscanos con el islam se
fue ampliando a otras latitudes en la medida en que, en cada época,
nuevos viajes y descubrimientos alargaban nuestra conciencia del
amplio mundo: evangelizadores de remotas zonas de la Europa
medieval, de una gran parte del recién descubierto continente
americano –que todavía conserva con orgullo en su geografía
incontables nombres franciscanos–, las gestas gloriosas en el
lejano Oriente y la reconocida defensa heroica de los Santos
Lugares.
Toda
esta secular actividad misionera de los franciscanos –menores,
capuchinos, conventuales– es ya bien conocida por todos.
Pongamos ahora mejor los ojos en las realidades que nuestra
Orden contempla en la actualidad y de cara al futuro.
Son
innumerables las naciones del mundo en las que los Franciscanos
están hoy presentes. Hay experiencias singulares: desde el Polo
Norte hasta los indios del Pacífico y la Patagonia; iniciativas
formativas, sanitarias, sociales y evangelizadoras de todas
clases y en todos los ámbitos imaginables.
Por
Julio Gómez
O.F.M – Secretaría de Misiones
Revista
Misioneros Tercer Milenio
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