Donde nos llame la voz del pobre

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a fundadora de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de Castres, Emilie de Villeneuve, nace en Toulouse el 9 de marzo de 1811. Muy pronto la joven aristócrata se ocupa activamente de visitar a los enfermos,  reúne a los jóvenes y manifiesta su preocupación por la mujer, tan explotada en aquellos comienzos de la era industrial. Así se va fraguando en ella una vida interior en la que, cada vez más, resplandecen las virtudes cristianas, su sed de Dios y su deseo de servirle en los pobres. Ya desde los inicios pone de relieve su ansia ardiente de vivir centrada en Él, de procurar su gloria mediante el cumplimiento incesante de su voluntad, buscada y vivida en la “confianza” y el “abandono”, como Jesús Salvador.

El 8 de diciembre de 1836 nace en Castres (Francia) una nueva familia religiosa fundada por Emilie junto con dos compañeras que se sienten atraídas por su proyecto. La fundadora pone a la nueva congregación bajo el patronazgo de María y quiere que sus hermanas la tengan siempre como referencia en el seguimiento de Jesús.

Entre pruebas y dificultades, la congregación se expande por Castres y sus alrededores. Pero Emilie tiene un gran “sueño” en su corazón: “La congregación tiene también como fin entregarse a la hermosa obra de las misiones extranjeras, sobre todo, de los pueblos más abandonados y oprimidos”. Insta a sus hermanas a “dejar con valor el suelo que las vio nacer y a ir donde la voz del pobre las llame”.

Once años de vida cuenta la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de Castres cuando, en noviembre de 1847, sale para Senegal el primer grupo de hermanas. La Madre Emilie ve realizado su sueño. A su muerte, acaecida el 2 de octubre de 1854, la congregación cuenta con ochenta hermanas y doce comunidades, de las cuales cuatro se encuentran en África.

 

Presencia y labor evangelizadora hoy

La voz del pobre nos sigue llamando desde diferentes países y situaciones. En respuesta a esta llamada hemos acudido a lo largo de la historia de la congregación a distintos países y continentes, llevando en nuestros corazones el carisma legado por nuestra fundadora: ayudar a descubrir el rostro de Jesús Salvador a través de nuestras actitudes en la misión. Esta la vivimos, por un lado, desde comunidades internacionales, enriqueciéndonos mediante la diversidad intercultural que ello supone, y que nos ayuda a vivir el Evangelio y a compartir nuestra fe desde la comprensión de lo diferente. Y, por otro, desde la opción preferencial por los pobres, con la cercanía, la sencillez y la entrega en todas las actividades apostólicas a las que somos enviadas:

– Obras educativas. Guarderías, educación infantil, escuelas, colegios, residencias universitarias, centros de alfabetización, escuelas profesionales..., cuyo principal objetivo es el de hacer tomar conciencia a los educandos de la dignidad de la persona y de las desigualdades que existen en el mundo actual.

– Sanitarias. En el cuidado y acompañamiento a enfermos y discapacitados en dispensarios, hospitales, visitas a domicilio y residencias de ancianos, ayudándoles a descubrir el valor redentor de la enfermedad.

– Parroquiales. Pastoral catequética –niños, jóvenes y adultos– para descubrir juntos y compartir la Buena Noticia, siendo portadores de verdad y vida. Caminamos, igualmente, con las comunidades cristianas y grupos de reflexión.

– Sociales. Nuestra misión en el campo de la ayuda social se orienta con especial dedicación a los más vulnerables:

Atención a niños, niñas y jóvenes de la calle o de familias desestructuradas y a huérfanos del SIDA, dándoles amor y formación en centros de acogida.

Asistencia y acompañamiento a mujeres maltratadas, a drogodependientes, a presas... y acogida a éstas cuando salen de la cárcel.

Trabajo de promoción de la mujer en los países donde todavía sus derechos no están reconocidos por la sociedad.

Acompañamiento a los inmigrantes para facilitar su inserción en el país de acogida, procurándoles trabajo, formación y ayuda para satisfacer sus necesidades más urgentes, en colaboración con otros organismos e instituciones.

Misiones itinerantes en lugares de frontera.

 

Tiempo de epifanía

Las hermanas, y ahora también hermanos, de la Inmaculada Concepción estamos viviendo un “tiempo de epifanía”, de novedosa manifestación de Dios en la complejidad de nuestro mundo y de nuestra historia. El acontecimiento de la beatificación de nuestra fundadora, Emilie de Villeneuve, es una buena noticia que queremos aprovechar para celebrar y dar nuevo significado a nuestra espiritualidad, nuestra misión y nuestra vida.

Nos causa una gran alegría y esperanza constatar que somos herederas/os de un carisma que permanece vivo y que hoy, como ayer, sigue siendo generador de vida. Por eso, como continuadoras/es y recreadoras/es de nuestro carisma, nos sentimos mujeres y hombres viviendo en comunión, apasionados por Jesús Salvador y su misión, “felices de estar comprometidos por voto” a compartir nuestra vida con los pobres, los sufrientes, los pequeños y los excluidos.

Estamos ante la hermosa oportunidad de acoger este presente como un tiempo inédito, que nos alienta a mirar con ojos nuevos las distintas posibilidades donde tejer redes y construir puentes para encontrarnos y entrar en un diálogo fecundo con otras fronteras, culturas, religiones y espacios geográficos; ir siempre allí “donde la voz del pobre nos llame”, dinamizando nuestra identidad misionera, desde un discipulado de iguales. Somos hermanas, hermanos, laicas y laicos que se encuentran construyendo relaciones de reciprocidad, que están compartiendo las interpelaciones de la realidad y respondiendo con disponibilidad y audacia.

La Iglesia nos ha confirmado que podemos proclamar “feliz” a nuestra fundadora por su decidida pasión por Dios y por los pobres, y porque su proyecto sigue vigente y cuenta con nuestra más sentida resolución de continuar consagrando nuestra vida para que los pobres y los sufrientes “tengan más vida”. Este sigue siendo el único fin de nuestra “pequeña congregación”.

 

DATOS DE CONTACTO

INMACULADA CONCEPCIÓN CASTRES
C/ Beatriz de Bobadilla, 3
28040 Madrid
Tfno. 91 535 00 60

http://www.cic-castres.org/azulenelmundo_es.htm

Por Mª  del Carmen Manjón
Inmaculada Concepción de Castres
Revista Misioneros Tercer Milenio