Hermanas de la pureza de María

La sublime misión de formar los corazones desde la escuela

 

Las Hermanas de la Pureza de María somos una familia religiosa con un marcado carisma en la educación de la niñez y de la juventud. A partir de la escuela intentamos llegar a todos: los niños, los jóvenes, los padres y madres de familia, los abuelos, el clan, el barrio, los pueblos y la sociedad en general. Siempre abiertas y disponibles para ser cercanas a los pobres, a los más pobres de las nuevas pobrezas de hoy.

Educar es enseñar a crecer y dar razones para vivir hoy con esperanza la Buena Nueva del Evangelio de Jesús y en todas las partes del mundo; es formar integralmente para que eso sea posible en todas las etapas de la vida. Las religiosas estamos viviendo un momento importante, compartiendo la belleza de nuestro carisma con los laicos: familias, profesores, antiguos alumnos, personal de trabajo que se cuentan ya entre los hijos e hijas de Madre Alberta, dando vida al Movimiento Laical Familia Albertiana.

Las hermanas, novicias y postulantes somos casi 300, repartidas por Europa (España y Roma), América Latina (Nicaragua, Panamá, Colombia y Venezuela) y África (República Democrática del Congo, en la región del Katanga).

 

Nuestra Misión

Nuestra labor misionera es dinámica y creativa. En África, la misión y el carisma es el mismo: abiertas al encuentro con los jóvenes en la Escuela Infantil, Primaria, Secundaria y en la Universidad, a partir de escuelas dirigidas por la Pureza, conjuntamente con los responsables de la Educación Católica de cada diócesis de nuestra Iglesia local. Las hermanas estamos, como uno más, en los despachos, con la tiza en la mano en las aulas, en los patios de recreo, en los internados, en los centros de promoción de la mujer, en los hospitales y dispensarios.

Trabajamos muy próximas a los niños y jóvenes en los internados, donde vivimos con ellos y los acompañamos, ofreciéndoles el rasgo más entrañable de nuestro carisma que es “la vida de familia”. La “familia”, en el contexto africano, es un tesoro y un valor creador de vida. Esa vida de familia, vivida desde el Evangelio en lo cotidiano de nuestros internados, es acompañar día y noche, sábados y domingos, siempre; es estar al lado del crecimiento de los jóvenes, ayudándoles con un corazón de madre a alcanzar a ser lo mejor de ellos mismos.

Nuestros centros aceptan a todos: todas las personas, todas las etnias, todas las religiones. Educamos la sensibilidad hacia el otro, aunque sea distinto de mí; educamos en el respeto sagrado y el amor al hermano y la hermana. En las misiones más alejadas de un centro urbano, además de las escuelas e internados, asistimos a los enfermos en nuestros hospitales. Somos cercanas al mundo de la malaria, del SIDA, de la tuberculosis, de la malnutrición y vemos muchos niños menores de 5 años morir de hambre o de enfermedad. Ayudamos y acompañamos a las familias en estos momentos de enfermedad y de dolor por la pérdida de un niño.

Muy especialmente nuestra misión se acerca a la mujer, con preferencia la mujer pobre que no tiene instrucción, que necesita ser fortalecida en su misión de madre de familia y madre de una sociedad que se apoya en ella. La mujer africana es portadora de vida y tiene grandes valores y recursos humanos para enfrentarse a los grandes problemas de levantar una familia, buscando la comida cada día, sin despensas ni provisiones; viviendo de su trabajo y de su audacia y sacrificio todos los días, abandonada en la providencia de Dios, como los “pájaros del cielo y los lirios del campo”. La mujer africana es portadora y custodia de la vida, pero se ve confrontada a  los problemas insolubles de nuestro mundo “global”. Las jóvenes se enfrentan a la contradicción y a la confusión entre sus valores tradicionales, también sus valores cristianos, y los antivalores de nuestra sociedad injusta y materialista. La mujer sin formación y sin recursos se enfrenta a situaciones de violación, prostitución a cambio de un pescado para comer, aborto, esclavitud sexual, etc. Y esto engendra un sufrimiento inmenso en ellas y convierte en víctimas a los niños: niños de la calle, niños soldado, niñas adolescentes abortando de cualquier manera, con gran ignorancia y con riesgo de su vida, niños y niñas con SIDA, etc.

El cruce de culturas tradicionales y “globales” provoca en los jóvenes desconcierto y desorientación hasta la ruptura con sus tradiciones y hasta la angustia existencial. Los jóvenes van perdidos… Ahí está presente Pureza de María, al pie de la cruz de la juventud africana de hoy: hermanas de todas las edades y de todas las razas, hermanas orantes y contemplativas en medio de una actividad creativa y llena de vida.

 

Sueños de futuro

Nuestros objetivos de futuro están en las manos de Dios, pero podemos esbozarlos, soñarlos:

1. Adaptar nuestro carisma a las necesidades de los hombres y mujeres de hoy, en especial los niños y los jóvenes, acercándonos a los más pobres, especialmente las pobrezas engendradas por carencias de afecto, de familia, de educación, instrucción y la falta de todos los recursos no solo materiales, también sociales y humanos.

2. Abrirnos al mundo y a la Iglesia, ensanchando nuestro carisma a la Familia Albertiana, compuesta por las hermanas y los laicos.

3. Ser “pureza”: transparencia del mismo Dios Amor a partir de una vida orante, contemplativa en medio del mundo, siendo solidarias con el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas como María.

4. Extender nuestro carisma y nuestra misión a los más marginados de la sociedad a partir de nuestros colegios, también en Europa, respondiendo con acogida a la interpelación del mundo sufriente de la inmigración, con necesidades de ser ayudados y asistidos para obtener su arraigo y aprendizaje de lengua y costumbres de nuestro país, seguido de las necesidades de reunificación familiar y acogida de sus familias. Implicarnos con ello y según nuestro carisma en favor de la justicia y de la paz.

5. Abrir nuestros centros al diálogo inter-religioso. Especialmente con el islam y con las religiones animistas en África.  

 

 

DATOS DE CONTACTO

RELIGIOSAS DE LA PUREZA DE MARÍA
C/ de la Pureza, 12. 07001
PALMA DE MALLORCA ISLAS BALEARES Tf.: 34 971 721233
E-mail:casamadre@planalfa.es

 

http://www.pmaria.es

 

Por Religiosas de la Pureza de María
Artículo publicado en Misioneros Tercer Milenio, nº 102, febrero 2010