Institutos y Congregaciones Misioneras

 

 

Rogacionistas del Sagrado Corazón

Testigos de Cristo en el mundo

En todas las composiciones poéticas y musicales hay siempre un hilo conductor, el leif-motiv, que hace de guía al desarrollo de la trama. También en la vida de los grandes santos hay siempre una idea-madre, una inspiración, que se convierte en fuerza de vida. Los teólogos hoy hablan de “carisma”, un don de Dios que da fuerza para realizar empresas superiores a las posibilidades humanas.

Es lo que le ocurrió también a San Aníbal María Di Francia, el fundador de los Rogacionistas y de las Hijas del Divino Celo, representado en estampas y monumentos con el Evangelio abierto en la mano por la página en la que Jesús dice “Rogad (Rogate) al Señor de la mies para que envie obreros a su mies”. Así se le ve en la estatua que el pasado 7 de julio de 2010 ha sido bendecida por el Papa Benedicto XVI y expuesta en el exterior de la Basílica de San Pedro, entre los grandes fundadores de la Iglesia.

 

Padre de los pobres y los huérfanos

Originario de Mesina (Italia), Aníbal Di Francia nació en el seno de una familia noble, el 1 de julio de 1851. Su vida coincidió con el periodo en que Italia daba sus primeros pasos como nación y la Iglesia acusaba las fuertes tensiones sociales que habían desbaratado las filas de los eclesiásticos.

Todavía joven, renunció a una carrera literaria que se perfilaba brillante, y con su hermano Francesco decidió dar un nuevo rumbo a su vida, movido por aquella exhortación de Jesús que indicaba en el don divino de las vocaciones la solución a los grandes y acuciantes problemas de la sociedad.

Ordenado sacerdote a los 27 años, descubrió providencialmente la dramática situación de los pobres en el barrio llamado Avignone, que se convirtió en su campo de trabajo. Allí, el apóstol de la oración por las vocaciones se dedicó a la atención de los más míseros de su ciudad, poniendo en marcha orfanatos, obras sociales y centros de Formación Profesional para chicos y chicas. Allí, superando toda dificultad, con una fe granítica, pone en marcha, en 1987, la congregación de la Hijas del Divino Celo, y diez años más tarde la de los Rogacionistas del Corazón de Jesús (RCJ).

Su caridad sin fronteras miraba siempre a horizontes que iban más allá de su tiempo. “¡Qué son –solía decir– estos pocos niños y pobres que atendemos y evangelizamos si pensamos en los millones de necesitados alrededor del mundo...!”.

 

Difusión en la Iglesia

El devastador terremoto de 1908, que registró más de 60.000 víctimas en Mesina, llevó al Padre Aníbal a trasladar sus obras a Puglia. Fue el primer paso de su apostolado fuera de su ciudad y el comienzo de lo que posteriormente sería su difusión en Italia y en muchos otros países alrededor del mundo.

El “Rogate”, oración y acción, que había sido su estrategia, se convirtió en la especifica misión de sus primeros colaboradores; en un estilo de vida como el de Jesús, marcado por la oración, con el fin de obtener vocaciones en la Iglesia, y por todo tipo de apostolado al servicio de los pobres y de los niños, como respuesta personal a dicha oración.

Este espíritu se difunde enseguida, determinando una nueva pastoral vocacional en la Iglesia. En 1897 nace la “Sagrada Alianza”, para unir a obispos, sacerdotes, institutos religiosos en un inmenso coro de oración por las vocaciones. En 1900 se pone en marcha la “Pía Unión de la Rogación” para invitar a todos a una cruzada de plegarias que incluye hasta los santos del cielo, como “Celestes Rogacionistas”. Interesa también a los Sumos Pontífices, desde León XIII a Benedicto XV, quien afirma: “Yo soy el primer rogacionista”, y Pío XI, que aprueba la “Pía Unión” y la define como “la obra de las obras”. Un leif-motiv, que hoy ha llegado a ser el de la misma Iglesia con la Jornada Mundial de Oración para las Vocaciones, instituida en 1964 por el Papa Pablo VI, y las continuas intervenciones del magisterio.

 

La Familia Rogacionista

A un siglo de distancia, las dos congregaciones –los Rogacionistas y las Hijas del Divino Celo, junto a las Misioneras Rogacionistas– mantienen viva la herencia de San Aníbal y se empeñan, con un cuarto voto, en orar para suscitar en la Iglesia nuevas vocaciones; propagan esta oración en todos los ámbitos y se consagran al servicio del prójimo con el fin de librarlo de toda forma de opresión y de pobreza, tanto material como espiritual.

Además de en Italia y España –donde regentan en Tarragona un Centro de Espiritualidad, el Santuario del Loreto y las obras benéficas del Teléfono de la Amistad (www.tinet.cat/~padresro/)–, los Rogacionistas están presentes hoy, con un centenar de comunidades, en Europa (Albania y Polonia); América del Sur, donde llegaron en 1950 (Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia); América del Norte, están presentes en Estados Unidos (California) y México; desde 1987, también en África (Ruanda y Camerún); en Asia (Filipinas, India, Corea, Vietnam e Indonesia); y en Oceanía: Papúa Nueva Guinea y Australia. En cada país se ocupan de atender centros de espiritualidad y orientación vocacional, seminarios y casas de formación, parroquias, centros asistenciales y escuelas donde miles de jóvenes descubren su propia vocación a ser obreros en la mies del Señor     (cf. web oficial: www.rcj.org)

San Aníbal y su obra siguen hablando a nuestra sociedad, caracterizada por la indiferencia y el relativismo; a esta Iglesia atravesada por pruebas interiores y exteriores que han asumido el carácter de auténticas persecuciones. ¿La solución? Queda siempre la oración: “Envía, Señor, obreros a tu mies”. Una oración que, si es sincera y movida por los mismos sentimientos de Jesús, lleva como consecuencia el ser testigo de Cristo en el mundo.

El apostolado de la Plegaria por las Vocaciones (el “Rogate”), “idea fija” del Padre Aníbal María Di Francia y carisma de la familia rogacionista, queda como el don más grande ofrecido a la Iglesia para la salvación del mundo. El Papa Juan Pablo II proclamó al Padre Aníbal María beato en 1990 y santo el 16 de mayo de 2004.

 

 

DATOS DE CONTACTO

ROGACIONISTAS DEL CORAZÓN DE JESÚS
Santuario de Loreto, Apartado 11
43080 Tarragona

 

http://www.rcj.org/

 

Por Carmelo Capizzi
Rogacionista del Corazón de Jesús
Artículo publicado en Misioneros Tercer Milenio, nº 110, diciembre 2010