Naturaleza e importancia de las Obras Misionales Pontificias
Infancia Misionera (n.13)

13. [...] La Obra Misional Pontificia de la Santa Infancia o Infancia Misionera debe su nombre al deseo de ponerla bajo la protección de Jesús Niño. Con el convencimiento de que los niños pueden ser una fuerza espiritual y social para una verdadera transformación del mundo, intenta suscitar un movimiento de niños cristianos dedicados a ayudar a otros niños. Mantiene su genuino carácter misionero e incluye también un compromiso en la denuncia y condena de las causas de las múltiples violencias sufridas por los niños en el mundo, aportando concretas iniciativas de ayuda. Este compromiso es tanto más eficaz cuanto más estrechamente esté unido en la apertura a las Iglesias locales y en sintonía con las familias, las parroquias y las escuelas. [...] 

La Obra Misional Pontificia de la Santa Infancia o Infancia Misionera
(Normas, Título I, Capítulo 2, arts. 13-18)

Art. 13. La POSI presta su servicio a las Iglesias particulares con los siguientes objetivos:

a) ayudar a los educadores a despertar y desarrollar progresivamente en los niños y adolescentes una conciencia misionera universal, y conducirlos hacia una comunión espiritual e intercambio material de sus recursos con los coetáneos de otras Iglesias, especialmente aquellos con más necesidades. Todos tienen algo que dar y algo que recibir y el lema para ellos es: “los niños ayudan a los niños” (cfr. Cooperatio Missionalis, 4);

b) contribuir a la promoción y florecimiento de vocaciones misioneras;

c) preparar animadores misioneros que acompañen a los niños en su camino hacia una conciencia misionera más madura. Esto se realiza a través de su directa implicación y en las formas que esa tarea adopte en los diversos países, de modo que los niños se conviertan en los pequeños protagonistas de las misiones. A este fin se deben establecer estructuras locales y regionales y llevar a cabo actividades adecuadas a dicha implicación.

Art. 14. Puesto que la POSI tiene un cometido principalmente educativo, debe tener en cuenta en sus métodos de formación misionera y en sus llamamientos a la generosidad los principios pedagógicos más idóneos para despertar la conciencia misionera de los niños. La acción educativa debe adaptarse a su edad, a su mentalidad, a su ambiente y a su capacidad. Bien sea utilizando medios propios, bien sirviéndose de las estructuras ya existentes en la catequesis, la POSI ha de integrarse siempre en la pastoral de conjunto para la educación cristiana, a la cual aporta la dimensión misionera.

Art. 15. La POSI organiza cada año una Jornada Mundial, durante la cual atrae la atención de los niños hacia las necesidades espirituales y materiales de los más pequeños de todo el mundo. Los niños son animados a ofrecer a los otros niños del mundo su ayuda en forma de oración, de sacrificios, de donativos, estimulándoles a descubrir en ellos el rostro mismo de Jesús. Al llamar su atención sobre las necesidades de los niños pobres de bienes materiales, no se debe dejar de poner de manifiesto la riqueza de sus valores espirituales. Abriéndose unos a otros, los niños aprenden a conocerse y a quererse como hermanos y de este modo se enriquecen mutuamente.

Art. 16. Puesto que la educación de los niños debe impartirse con métodos adecuados a ellos, es necesario que los responsables de la POSI, tanto en el ámbito nacional como diocesano, tengan la necesaria competencia teológica y catequética.

Art. 17. La edad de los niños y de los adolescentes a los que se dirige la POSI la establece el Consejo Nacional, con la conformidad de la Conferencia Episcopal y siguiendo las directrices del Consejo Superior.

Art. 18. Las cuotas y donativos de los niños de los diversos Continentes, constituyen el Fondo Universal de Solidaridad de la Santa Infancia para ayudar a las instituciones y actividades en favor de los niños en Territorios de Misión.

 

Tomado de: Congregación para la Evangelización de los Pueblos,
Estatuto de las Obras Misionales Pontificias (6-5-2005)