Maximum illud, carta apostólica de Benedicto XV (1919):

 

99. La segunda Obra [de las instituidas para ayudar a las sagradas misiones], que también recomendamos intensamente a todos, es la de la “Santa Infancia”, Obra cuyo fin es proporcionar el bautismo a los niños moribundos hijos de paganos.

100. Hácese esta Obra tanto más simpática cuanto que también nuestros niños tienen en ella su participación; con lo cual, a la vez que aprenden a estimar el valor del beneficio de la fe, se acostumbran a la práctica de cooperar a su difusión.

 

 

Rerum Ecclesiae, encíclica de Pío XI (1926):

 

35. [...] es de esperar que en las tiernas almas de todos esos niños, quienes, al despuntar el primer brote de caridad, se han acostumbrado a orar por la eterna salvación de los infieles, se podrán insinuar con el favor de Dios deseos de apostolado; y si esos deseos se fomentan cuidadosamente, darán, quizá con el tiempo, obreros dignos del oficio apostólico.

 

55. La [Obra de la Santa Infancia], como es muy sabido, tiene por fin hacer que nuestros niños se acostumbren a cooperar, por medio de sus cuotas, sobre todo a la salvación y educación cristiana de los niños paganos, arrancados, gracias a ellos, de la muerte o del abandono.

 

 

Evangelii praecones, encíclica de Pío XII (1951):

 

6. [...] hemos señalado un día al año para promover con la oración y la limosna la “Obra Pontificia de la Santa Infancia” [Pío XII, Carta Praeses Consilii (4-12-1950): AAS 43 (1951) 88-89]. [...]

 

67. [...] poco ha instituimos una fiesta que ha de ser celebrada principalmente por los niños, en la cual se promueva con oraciones y limosnas la Obra de la Santa Infancia. De este modo aprenderán estos hijitos nuestros a orar incesantemente a Dios por la salvación de los infieles; y quiera Dios que en sus almas, que aún conservan el perfume de la inocencia, brote y se desarrolle convenientemente el germen del apostolado misional.

 

 

Cooperatio missionalis, instrucción de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (1998):

 

4. [...] La Obra Misional Pontificia de la Infancia Misionera, para ayudar a los educadores a despertar poco a poco en los niños la conciencia misionera; para animarlos a compartir su fe y sus bienes materiales con sus coetáneos de las regiones y de las Iglesias más necesitadas; y para promover las vocaciones misioneras desde la más tierna edad. [...]

 

Tomado de: Obras Misionales Pontificias (ed.),
La Iglesia Misionera. Textos del Magisterio Pontificio, Madrid, BAC, 2008