Naturaleza e importancia de las Obras Misionales Pontificias
Propagación de la Fe (n.13)

13. [...] La Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe tiene como finalidad formar una conciencia católica en los fieles, capaz de conjugar una plena docilidad al Espíritu con el afán apostólico abierto a todo el mundo. Coopera también a la preparación de específicos animadores misioneros que trabajen en las Iglesias particulares, en orden a una adecuada participación de éstas en la misión universal. Prestará una atención particular a la formación misionera de los jóvenes así como a la dimensión misionera de la familia. Entre sus frutos más valiosos se encuentra la creación de la Jornada Mundial de las Misiones (cfr. Redemptoris Missio, 81), propuesta por la Sagrada Congregación de Ritos el 14 de abril de 1926 y fijada para el penúltimo domingo del mes de octubre. [...]

 

La Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe
(Normas, Título I, Capítulo 2, arts. 6-10)

Art. 6. La POPF, sabedora de que la evangelización es ante todo una acción del Espíritu Santo, suscita en los fieles, en primer lugar, la oración y el sacrificio por las misiones (cfr. Redemptoris Missio, 78). Tiene los siguientes objetivos:

a) formar a todo el pueblo de Dios para que tome conciencia de su vocación misionera universal (cfr. Ad Gentes, 35; Redemptoris Missio, 77);

b) informar a los cristianos acerca de la vida y las necesidades de la Iglesia en Territorios de Misión, mediante el intercambio de información, la participación de los valores espirituales, los testimonios de solidaridad en tiempos de prueba y el apoyo moral y material en la adversidad (cfr. Redemptoris Missio, 83);

c) incrementar entre las Iglesias particulares la ayuda, tanto espiritual como material, con particular atención al intercambio de personal apostólico para la evangelización del mundo (cfr. Redemptoris Missio, 84; Cooperatio Missionalis, 4);

d) promover las vocaciones misioneras ad gentes, especialmente las vocaciones«de por vida» (cfr. Redemptoris Missio, 79, 83, 84);

e) favorecer, especialmente en los jóvenes, la educación en la justicia a través de la información y el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia, a fin de estimularles a la ayuda, y llevar a cabo una sensibilización misionera que los lleve al ofrecimiento de sí mismos a las misiones (cfr. Redemptoris Missio, 80, 83): para ello la POPF dispone de un «servicio misionero para los jóvenes»;

f) promover la solidaridad económica apelando a la generosidad de los cristianos del mundo entero, con el fin de elaborar un programa de justicia social y de asistencia para subvenir, de manera regular, a las necesidades esenciales de toda la Iglesia en Territorios de Misión (cfr. Christus Dominus, 6; Ad Gentes, 38).

Art. 7. La POPF despliega su actividad a lo largo de todo el año, pero con mayor intensidad durante el mes de octubre. Éste debe ser considerado en todos los países como el Mes Mundial de las Misiones, del que el penúltimo domingo, denominado Jornada Mundial de las Misiones, es su momento culminante. Este día será celebrado en todas las Iglesias particulares como la fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal (cfr. Sagrada Congregación de Ritos, Rescripto del 14 de abril de 1926). En este día los cristianos de todo el mundo tomarán conciencia de su común responsabilidad en la evangelización del mundo (cfr. Ad Gentes, 36; CIC, c. 791,3.º; Redemptoris Missio, 81).

Art. 8. Para que el mes de octubre brinde a los cristianos la ocasión de dar una dimensión universal a su cooperación misionera, y “para aumentar el espíritu misional en el pueblo cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de suerte que la celebración anual de la Jornada Mundial de las Misiones venga a ser exponente espontáneo de ese espíritu (AG 36). Se invita a los Obispos a que pidan a los responsables de las obras católicas y a todos los fieles que renuncien, en este período, a las colectas de carácter particular. Los Obispos y las Conferencias Episcopales redactarán diferentes preces por las misiones para incluirlas en la oración de los fieles en la Misa” (cfr. Pablo VI, Motu Proprio Ecclesiae Sanctae, III, 3). Deberán también disponer las cosas para garantizar que la colecta de la Jornada Mundial de las Misiones se destine exclusivamente a los objetivos del Fondo Universal de Solidaridad (cfr Art. 10) y animar encarecidamente a los sacerdotes y a los fieles laicos que lo cumplan en este sentido.

Art. 9. A fin de asegurar el pleno desarrollo de la POPF, los responsables buscarán el apoyo de numerosos colaboradores y colaboradoras, especialmente de las asociaciones y movimientos parroquiales o provenientes de otras organizaciones, y les proporcionarán la necesaria formación. La POPF, como es propio de la naturaleza de todas las OMP, apela a la colaboración de todos; sus miembros deben ser también promotores del espíritu misionero universal en el propio ambiente. Los responsables de la POPF, teniendo en cuenta la realidad eclesial local, podrán valorar la oportunidad de establecerla, como en el pasado, como una Asociación con miembros afiliados.

Art. 10. Todas las ofrendas obtenidas por la POPF constituyen el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra de la Propagación de la Fe.

Las ofrendas de los fieles a las OMP
(Normas, Título II, Capítulo 4, arts. 61-64)

Art. 61. Todas las ofrendas recogidas por las OMP en todas las parroquias y Diócesis de todos los Ritos en el mundo, constituyen un Fondo de Solidaridad para dar vida a un programa de ayuda universal. Su finalidad es la ayuda económica a las Iglesias en Territorio de Misión en sus esfuerzos de evangelización, de desarrollo eclesial y social así como también de educación y asistencia. Ello es signo de la unidad de fe, de amor y de justicia que une en el mundo a todos los miembros de la Iglesia y a todas las Iglesias particulares en la comunión de la Iglesia universal, dado que a ello contribuyen todos los fieles de todas las Iglesias en todos los rincones del mundo.

Art. 62. Las ofrendas de los fieles recogidas por las OMP en las Diócesis para la misión universal deben ser íntegra y puntualmente transmitidas a la Dirección Nacional. Estas ofrendas, recogidas para la misión ad gentes en la Jornada Mundial de las Misiones «en todas las diócesis, parroquias e institutos del orbe católico» (cfr. Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 21 de octubre de 2001, 75.º Aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones), o en otras ocasiones especiales, no pueden ser destinadas a otros fines diversos (cfr. CIC, c. 1267 § 3; Cooperatio Missionalis, 8, 13 d).

Art. 63. La distribución de las ofrendas recogidas por las OMP es prerrogativa exclusiva de los Secretariados Generales. Es función suya, con la colaboración de los Directores Nacionales, poner todas las ayudas recibidas durante el año a disposición de los responsables de los proyectos aprobados por el Consejo Superior. Sólo un porcentaje de las ofrendas recogidas puede ser retenido por las Direcciones Nacionales para la actividad de animación y administración. Dicho porcentaje, determinado por el Consejo Superior, se entiende también destinado a hacer frente a las eventuales carencias de los fondos necesarios para la actividad de las Direcciones Nacionales de los Países más desfavorecidos.

En los informes económicos anuales, los gastos destinados a la animación misionera deben registrarse separadamente de los destinados a la administración.

Art. 64. «Las ofrendas hechas por los fieles para un fin determinado sólo pueden destinarse a ese fin» (CIC, c. 1267 § 3; 791,4.º). Todos aquellos que reciban fondos de las OMP, deben usarlos exclusiva y totalmente para el proyecto específico para el cual han sido destinados y presentar después un informe a los Secretariados Generales que los han asignado. 

 

Tomado de: Congregación para la Evangelización de los Pueblos,
Estatuto de las Obras Misionales Pontificias (6-5-2005)