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Paulina Jaricot: Fundadora de la Obra Pontificia de Propagación de la Fe |
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Textos pontificios S.S. Juan Pablo II (1999)
Estudios sobre
P. Fernando Galbiati
En el origen, Paulina Jaricot (1799-1862) Claude Prud'homme
Maria Paulina Jaricot, figura pionera del laicado misionero Jacques Gadille
Paulina Jaricot, apostólica y mística Jacques Gadille
Paulina Jaricot, María Puncel
Paulina Jaricot, Secretariado Internacional de Propagación de la Fe
Propagación de la Fe
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Semblanza de Paulina Jaricot
Paulina Jaricot, impulsora de una Obra Universal
Alfonso Blas
- Yo seré misionero de China- le decía el travieso Fileas. - Yo puntualizaba su hermana pequeña, Paulina- iré contigo a curar a los enfermos y aponer flores en tu capilla. - ¿No sabes -le increpaba Fileas- que las mujeres no pueden ir a China? Allí hay que montar en camellos o sobre los tigres y elefantes... - No tengo miedo- le respondía unfana Paulina-. Me atas bien a la montura y cabalgaré contigo. - No -le decía tajantemente su hermano- Tú no puedes venir. La pobre Paulina, herida en su orgullo, no resistía más y estalló en un clamoroso sollozo: ¡no podía ir a China! Fileas, arrepentido y para consolarla, le dice: - No te preocupes. Tú rezarás y prepararás manteles de altares, casullas y me enviarás mucho dinero.
El diálogo tiene lugar en los primeros años del siglo XIX, en la casa de los Jaricot, una familia de ricos fabricantes de seda. Sus protagonistas son los hijos pequeños del matrimonio integrado por Antoine Jaricot y Jeanne Lattier: Fileas, de 8 años, y Paulina, de 5. Los dos pequeñuelos, alentada su imaginación por todo cuanto sobre las misiones de China les contaba su criada Rosa, no podían evitar entusiasmarse haciendo planes sobre su futuro. Ni mucho menos podían sospechar, en aquel entonces, cuánto de cierto había en su inocente juego de niños. Tampoco lo intuía el Papa Pío VII cuando en diciembre de 1804 pasó por Lyón para coronar en París a Napoleón. Allí, junto al célebre santuario de Fourviére, se encontraban los señores de Jaricot con sus seis hijos. En primera fila, cómo no, los intrépidos Fileas y Paulina. Al verlos, Pío VII no pudo evitar imponer sus manos sobre las rizadas cabecitas de los dos zagalillos. Sin saberlo, se encontraba ante los que unos años después serían el promotor y la fundadora de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. En efecto, ésta surgió en Lyón, el 3 de mayo de 1822, como Asociación-Obra de ayuda a todas la Misiones de la Iglesia.
Tiempos difíciles
He aquí el primer retrato de Paulina: lleva un vestido blanco. A su izquierda, su hermana Sophie, verdadera amiga y confidente. «No somos más que una sola alma», decía Paulina. Pero las apariencias, en ocasiones, engañan. Algo similar se podía decir de Paulina Jaricot. ¿Quién iba a suponer que aquella guapa y coqueta jovencita llena de vida, feliz y mimada, que asistía a todos los bailes de la corte engalanada con ricos vestidos, iba a ser la inspiradora de un gesto de tan grande y comprometida solidaridad? ¿Dónde quedaban en esta presumida muchacha las disputas y proyectos compartidos con su hermano Fileas en aquellos días de juegos? El cambio de talante de la adolescente Paulina no iba a tardar en producirse. |
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