Naturaleza e importancia de las Obras Misionales Pontificias
Pontificia Unión Misional (n.13)

13. [...] La Pontificia Unión Misional, anticipando y preparando la posterior enseñanza del Magisterio sobre la dimensión misionera universal de la vida de los presbíteros (cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 10), se propone despertar el celo apostólico entre sus miembros y, a través de ellos, en todo el pueblo cristiano. Coopera en el incremento de las vocaciones misioneras y en una mejor distribución del clero, dando valor efectivo a la cooperación entre las Iglesias. Trabaja para que el Pueblo de Dios adquiera mayor conciencia del compromiso misionero, y es energía espiritual encaminada a la conversión del mundo.

 

La Pontificia Unión Misional
(Normas, Título I, Capítulo 2, arts. 19-22)

Art. 19. La Iglesia es «por su propia naturaleza misionera» (Ad Gentes, 2): el cometido de la PUM es hacer actual y operativa esta realidad, especialmente entre las personas llamadas por vocación al servicio de la Iglesia en los ministerios ordenados y en la consagración religiosa y laical así como entre los misioneros laicos directamente comprometidos en la misión universal (cfr. Cooperatio Missionalis, 4).

Art. 20. La finalidad de la PUM es la formación e información misionera de los sacerdotes, de los miembros de los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, de los laicos consagrados, de los seminaristas y aspirantes a la vida religiosa en todas sus formas, así como de todos los que de algún modo están implicados en el ministerio pastoral de la Iglesia. La Unión se dirige a todos los que son llamados a trabajar para que el Pueblo de Dios esté impregnado de espíritu misionero y de fuerte sensibilidad hacia la cooperación misionera. De la vitalidad de la PUM depende en gran parte el buen resultado de las otras OMP: es como «el alma de las demás Obras Misionales Pontificias» (Pablo VI, Carta Apostólica Graves et Increscentes, 5 de septiembre de 1966).

Art. 21. Para lograr la formación y sensibilización misionera, la PUM se sirve de métodos adecuados, bien con medios propios, bien recurriendo a los seminarios menores y mayores, a las instituciones ya existentes y a las iniciativas ya en marcha, que tienen como finalidad la formación primaria y permanente del clero y de los religiosos. La PUM les ayudará a tomar conciencia de su responsabilidad respecto a la misión universal de la Iglesia. Esta es justamente su razón de ser: que profundicen en el conocimiento de la misión y que potencien su sensibilidad misionera de modo que, también en las comunidades que les están encomendadas, promuevan una conciencia misionera y un compromiso eficaz en favor de la misión universal de la Iglesia. La propia PUM les estimulará a encontrar los métodos pastorales más en consonancia con esta finalidad y tratará de mantener viva su labor apostólica. Para ello se favorecerán también los intercambios fraternos y los testimonios de solidaridad entre todos los que trabajan en el apostolado al servicio de la Iglesia en los diferentes Continentes.

Art. 22. Es conveniente que en el seno de cada Dirección Nacional haya un responsable de la PUM con el cometido específico de la animación espiritual misionera. En cada Diócesis, este cometido puede ser asumido también por el propio Director diocesano de las OMP (cfr. Cooperatio Missionalis, 9).

 

Tomado de: Congregación para la Evangelización de los Pueblos,
Estatuto de las Obras Misionales Pontificias (6-5-2005)