Chicos: FELICES PASCUAS.

Cristo ha resucitado; está vivo y  libre de heridas, está en el cielo, nos ve y nos quiere.

Ya podemos remover la tierra entera buscando  su cuerpo, que no vamos a dar con él. Salió de la tumba que  quedó vacía, y subió al cielo. Me dirás:

-Pero eso de felicitar  las Pascuas ¿no es cosa de Navidad?

-Cierto;  es en Navidad cuando nos felicitamos las Pascuas. Celebramos que nace Jesús en Belén y que se viene a la tierra para vivir con nosotros.

 Pero estas  pascuas son de Resurrección.  Jesús vuelve al cielo después de haber sufrido la muerte más cruel que se daba en el imperio: la muerte en la cruz. Estuvo sepultado desde el Viernes Santo hasta la mañana del domingo que llamamos de resurrección. Resucitó por su propia fuerza y sus heridas curadas. Está nuevo; sólo se le notan las cicatrices.

 

La resurrección es importantísima para todos, porque con ella nos  está diciendo Jesús que también nosotros resucitaremos y estaremos con él.  O sea, que en esta tierra vivimos como en una casa de alquiler, pero que en el cielo tendremos nuestra casa definitiva y en propiedad. Me diréis con mucha razón que esa casa no la hemos pagado.

-Jesús nos regala la entrada en el cielo y también nuestra casa muy cerca de Él. Nosotros nunca reuniríamos lo suficiente para pagar nuestra entrada al cielo.  El cielo no tiene precio.

-¿Y habrá  en el cielo sitio para tantos millones de personas como ha habido e la tierra hasta y para los que vendrán?

-¡Claro que lo hay!  Dios tiene un corazón inmenso y no quiere que se pierda el cielo nadie.  Por eso vino Jesús a la tierra, para que nos enteremos bien.

Hay personas en la tierra que viven con un corazón muy estropeado y en su cabezas tienen malas ideas. Pero Jesús vino a salvarnos a todos.

Esto debemos tenerlo muy claro y poderlo decir a todas las personas de la tierra. Muchos no saben que Dios nos espera a todos. Eso hacen los misioneros: ir por todo el mundo y anunciar a las gentes que Dios los quiere y los espera.  Y esto lo podemos hacer nosotros también.

-Sería como si fuéramos misioneros en cualquier sitio que vivamos.

- Claro sería descubrirles una gran noticia que no sabían. Sería hacerles muy felices.

-Pues mucho ánimo y a hacerlo.

 

 

Por Xavier Ilundain

 

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