4 de marzo – Día de Hispanoamérica

Desafíos que unen

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Las Iglesias de Hispanoamérica y de España se han de encontrar más unidas que nunca en la realización de una misión común: la “nueva evangelización”. Por este motivo, el Día de Hispanoamérica, con el que se pretende actualizar y fortalecer los vínculos de comunión, colaboración y solidaridad entre estos pueblos y naciones –tal y como se recoge en el correspondiente mensaje de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL)–, se presenta esta vez con el lema “Comprometidos con América en la nueva evangelización”.

La realidad de las Iglesias del denominado por Juan Pablo II “continente de la esperanza” ha evolucionado de tal manera que, en nuestros días, presenta muchas circunstancias similares con la de sus Iglesias hermanas de España. El proceso de globalización que se vive en otros aspectos de la vida política, económica y social también ha afectado a la situación espiritual y religiosa. Por ello, se constata que hoy la Iglesia en España y la Iglesia en América han de enfrentarse a “similares desafíos”. La PCAL destaca como especial reto el preocupante avance de una secularización que conlleva “hostilidades contra la presencia de la Iglesia y su mensaje”. Y añade: “La corriente hedonista y relativista de la sociedad de consumo y del espectáculo tiende a desplazar y desarraigar la cultura cristiana de los pueblos”.

Para la PCAL, la respuesta a tal desafío es clara: “¡Se necesita, sí, una nueva evangelización! ¡Se necesita tanto en Europa como en América!”. Es preciso dar testimonio de una fe que, como señalaron los obispos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Aparecida (Brasil), se expresa “en la caridad que anima por doquier gestos, obras y caminos de solidaridad con los más necesitados y desamparados [...], en la conciencia de la dignidad de la persona, la sabiduría ante la vida, la pasión por la justicia, la esperanza contra toda esperanza y la alegría de vivir aun en condiciones muy difíciles que mueven el corazón de nuestras gentes”.

Este es el patrimonio de una fe que a lo largo de más de 500 años se han encargado de sembrar, inculturar y arraigar –no sin errores y pecados que reconocer– los miles de misioneros y misioneras que desde España se lanzaron a la aventura evangelizadora en el continente hermano. Los desafíos pueden ser múltiples, como el grave y desgarrador problema de una violencia que sacude muchos países de América Latina y que ha llevado a que en sus tierras se haya registrado el mayor número de asesinatos de agentes de pastoral católicos durante 2011 (15 de las 26 víctimas). También, como la cuestión de las desigualdades sociales y económicas, la falta de respeto a los derechos humanos, la situación de las minorías étnicas, los desplazados, las sectas...

El Día de Hispanoamérica ha venido a decirnos que debemos estar unidos ante estos viejos y nuevos retos, dando testimonio de una fe que estimule el fuego de la misión, que fortalezca la  cooperación espiritual, personal y económica entre las Iglesias de Latinoamérica y España. Que los desafíos nos unan “para propagar y apoyar la transmisión de la fe, como reto principal de la «nueva evangelización»”.

 

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