A un solo clic de la Misión


   

Twitter, Facebook, Instagram... Las redes sociales forman parte del día a día de quienes tienen acceso a un móvil, una tableta o un ordenador. La revolución comunicativa que ha generado Internet ha impulsado a la Iglesia misionera a dar un salto para descubrir que evangelizar en el continente digital puede ser un instrumento para difundir la entrega incondicional de los hombres y mujeres que dan su vida por el Evangelio a miles de kilómetros de distancia física, pero conectados por wifi y por el espíritu misionero.

 

Por José Beltrán

 

 

El papa citó el Decreto ad Gentes“Ciertamente, fundar es fundar, esto es, iniciar, comenzar algo de cero... Se nota. Y lo notamos. Tiene su lado motivante y sugerente, pero también el otro (que no sabría calificar), que tiene que ver con la intensidad, la precariedad, la sorpresa...”. Con estas palabras, Carles Such relata en primera persona cómo está viviendo la llegada de los escolapios a Perú. Cuando se cumplen 400 años de que san José de Calasanz fundara la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, dos misioneros de la congregación asumen la primera obra escolar de la institución en la provincia de Lima.

Carles no da cuenta de su experiencia a través del teléfono. Tampoco es una carta enviada a su familia o sus hermanos de comunidad. Se trata de una entrada en su perfil de Facebook. Las redes sociales se han convertido, para este y otros tantos misioneros, en un instrumento para comunicar esta experiencia en tiempo real a quien tropiece con él desde su ordenador, su tableta o su móvil. El tradicional diario de a bordo deja atrás el papel, para convertirse en una narración digital, abierta a todo aquel que esté agregado como amigo, a aquellos que lo descubren porque un segundo amigo lo ha compartido en su muro...

La misión ha roto las fronteras de los cinco continentes para sumergirse en el que algunos llaman ya “el sexto continente”, el continente digital. Cadenas de oración, retransmisión en directo del secuestro y liberación de un misionero, quedadas tuiteras con un fin solidario, conversaciones y ponencias a través de Skype sin que mares y montañas sean una barrera... Las posibilidades que ofrece el entramado digital parecen no tener fin.

“La misión siempre queda lejos. Nos hemos acostumbrado a ver y escuchar noticias lejanas y, por impactantes que sean, no llegan a traspasar la epidermis vital rutinaria que se ha ido acostumbrando a todo tipo de impacto. Solo cuando se logra «herir» esa capa comenzamos a sentir lo extraño y lejano. Y la única manera que conozco de «herir» es afectar desde el corazón, y esto se puede hacer con personas de tu entorno o muy sensibilizadas”, expone Carles Such a Misioneros Tercer Milenio sobre la necesidad de contagiar el Evangelio haciéndolo cercano a pesar de la distancia física. Desde su curtida experiencia en la pastoral con jóvenes, plantea cómo “escribir en Facebook mi día a día en la misión, en la fundación nueva, es un ejercicio de autorreflexión y de acercar a tus gentes lo que vives, de afectar. Los efectos colaterales son personas que se encuentran con el relato y se sienten «tocadas» y movidas. Me ha sorprendido recibir comentarios de personas que no conozco de nada, pero que han quedado agradecidas por «esta manera nueva de vivir y reorientar la vida»”.

Desde esta mirada evangélica a los formatos 2.0, este misionero escolapio apunta cómo “solo cuando sientes en tu piel la fresca caricia del agua salina del mar y eres capaz de sumergirte en su silencio, comienzas a conocer el mar. Mirar no es suficiente. En ocasiones, las redes sociales, dándoles su espacio y su tiempo de calidad, provocan esta experiencia”. Estas sensaciones que generan estos foros digitales permiten, para Such, “poder narrar la vida de una fundación, de una misión, ejercitarse en la tarea paulina de compartir lo que Jesucristo y el Evangelio van haciendo más allá de lo que une vive y labora. Es reconocer públicamente que el Evangelio sigue tan operativo y actual como la conciencia de tu propia vida. ¡Una sorpresa maravillosa! Narrar es compartir, y compartiendo la vida de Dios se alimenta y crece la propia fe”.

Esta relectura de las nuevas tecnologías como trampolín para anunciar la Buena Noticia le lleva a considerar a este escolapio –que inició su experiencia misionera el pasado año– cómo “ciertamente son un medio privilegiado. Si para san Pablo fueron un medio extraordinario las epístolas, hoy, con toda seguridad, utilizaría las redes sociales para escribir y acompañar a las comunidades”.

Incluso ha podido darle un sentido diferente al término “conexión”, al pasar de la experiencia del wifi, que envolvía su vida en cada rincón de esa España que ha dejado atrás, para descubrir la singularidad que genera esa intermitencia del acceso a las redes en Perú: “Verte en ocasiones sin posibilidad de conectarte, de tener una señal suficiente para compartir imágenes o vídeos, también habla de lo que haces y dónde lo estás viviendo. Vivir «desconectado» por obligación y limitación te permite valorar estar conectado y colocar las redes sociales en su justo lugar. De repente, las miradas, la conversación sencilla y cotidiana, la contemplación de lo que te rodea, la evidente predisposición a lo que surja... se convierten en tu mejor «conexión» con la gente y el mundo que te rodea. Disponer y no disponer de las redes son dos experiencias necesarias que enriquecen la evangelización. Parece paradójico, pero es totalmente cierto”.

 

Tecnología y corazón

La Iglesia no está dispuesta a dejar pasar este tren digital. Se sube a él consciente de todas las posibilidades que ofrece, y de los peligros que puede traer consigo. “Los correos electrónicos, los mensajes de texto, las redes sociales, los foros pueden ser formas de comunicación plenamente humanas. No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica o no, sino el corazón del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposición”, reflexionaba el papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2016.

El papa citó el Decreto ad GentesEn el mencionado documento advertía de cómo “el entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral”. Con esta cautela, Francisco cree sin duda que “también en red se construye una verdadera ciudadanía. El acceso a las redes digitales lleva consigo una responsabilidad por el otro, que no vemos pero que es real, tiene una dignidad que debe ser respetada. La red puede ser bien utilizada para hacer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en común”.

Pero ¿cómo lograrlo? Se trata de una reflexión recurrente para la plataforma iMision, nacida en 2012 de un grupo de sacerdotes, religiosos y laicos que buscan tejer una red de evangelizadores a través de todas las posibilidades que ofrece Internet. Galardonados con el Premio Bravo 2015 de Nuevas Tecnologías por la Conferencia Episcopal Española, su impulso es tal que el evento anual que organizan desde su creación se ha convertido en punto de referencia obligada para tuiteros, facebookeros, internautas... En este 2017, iMision ha tomado forma de Congreso, que se celebró en Madrid el último fin de semana del mes de  abril bajo el lema “Misioneros en un mundo enredado”.

El papa citó el Decreto ad Gentes“Si hasta ahora hemos querido quitar el miedo y hacer ver que la evangelización digital es una llamada intrínseca a la misión evangelizadora de la Iglesia, ahora queremos mostrar que hay estrategias, métodos, formas de planificar que pueden sernos de ayuda en esta tarea. No pretendemos sustituir la acción del Espíritu Santo; tan solo responder con todos los dones que el Señor nos ha dado a una llamada antigua y siempre nueva”, expone Daniel Pajuelo, religioso marianista que, junto con la religiosa de la Pureza de María Xiskya Valladares, es uno de sus principales impulsores. Este profesor de Religión en el madrileño colegio Amorós, experto en utilizar videojuegos como recurso pedagógico, se muestra convencido de que “muchos medios, diócesis y congregaciones están tomando nota de la necesidad de servirse de todas estas plataformas”.

Aun así considera que hay una asignatura pendiente fundamental: “Que seamos profesionales, en el sentido de no entrar en las redes, en los medios, como elefante en una cacharrería. Hay que invertir en formación, apostar por personas, desarrollar instituciones capaces de dar respuesta a los retos que la comunicación nos pone hoy”.

 

Mejorar la formación

Esta urgencia de la formación también se plantea como un imperativo para el responsable de Internet de la Santa Sede, el sacerdote argentino Lucio Adrián Ruiz. “¿Cuántos seminarios del mundo tienen formación en comunicación? ¿Cuántos obispos mandan a Roma a sus seminaristas para estudiar Derecho Canónico?; ¿y Comunicación? ¿Cuántos recursos ponen las diócesis para comunicar?”, se preguntó en su intervención en el congreso de iMision, en una llamada a sumar esfuerzos para concienciar del valor de anunciar el Evangelio en esos “atrios de los gentiles”, que decía Benedicto XVI, o, dicho de otra manera, las “periferias” de Francisco.

El número dos de la comunicación vaticana, alerta, sin embargo, de que “el mundo contemporáneo no vive una era tecnológica, sino una era digital. La revolución no se centra en el aparato, sino en la comunicación”. Según Ruiz, se corre el riesgo de pensar que los cambios son técnicos, cuando lo fundamental para él es caer en la cuenta de cómo hay que adaptar los lenguajes. “A los obispos que vienen en visita ad limina les digo que el móvil nos ha cambiado a todos, pero no es un dispositivo que tiene sentido por sí mismo. La lógica y la dinámica del smartphone está en nuestras manos, en nuestra cabeza”, apunta.

Precisamente por eso, la Santa Sede se encuentra en pleno proceso de transformación, en una reforma de los medios vaticanos –desde la radio y la televisión hasta L’Osservatore Romano– que confluya en un único portal digital. El objetivo es optimizar recursos, pero, sobre todo, ofrecer una sola  realidad para producir un sistema comunicativo nuevo y único, con vistas a focalizar los distintos públicos contemplando las diferentes realidades culturales.

Será la culminación de un proceso de reconversión atendiendo a los signos de los tiempos, iniciado hace ya años y que tuvo un punto de inflexión cuando, el 12 de diciembre de 2012, Benedicto XVI se convirtió en misionero digital a través de @Pontifex. El primer Papa con cuenta de Twitter se estrenó en nueve idiomas, un desembarco que fue fruto del trabajo de la empresa española de comunicación 101. Francisco heredó este perfil, que ya suma más de 32 millones de seguidores, y hace un año se inauguró en Instagram –otra red social para compartir fotos y vídeos– la cuenta @Franciscus.

Siguiendo esta estela hacia la profesionalización, muchas instituciones misioneras han dado unsalto en la mejora de sus webs institucionales, así como en la gestión de sus redes sociales. En esta línea se enmarca el trabajo constante que se viene realizando El papa citó el Decreto ad Gentesdesde Obras Misionales Pontificias. Si 2001 fue el año del “alumbrado digital”, a partir de ahí se han desarrollado y actualizado en diferentes fases los dominios en los que se da a conocer la entrega misionera de la Iglesia española, bien sea a través de www.omp.es, www.domund.org, www.infanciamisionera.es.

Junto a ellos, hay que destacar el papel que juegan tanto el canal de YouTube, donde se publican los vídeos de sensibilización de las diferentes campañas, como el trabajo de actualización constante que se lleva a cabo en las cuentas oficiales de Facebook y Twitter. “Buscamos dar pasos audaces en el anuncio del Evangelio en las redes, imitando esa capacidad de los misioneros para integrarse allá donde están. Estamos convencidos de que evangelizar en el mundo digital pasa por inculturarse en su lenguaje y sus ritmos; pasa por interactuar con quienes se mueven en estos parámetros de forma fresca y atractiva”, detalla Ana Fernández, encargada de web y redes sociales de OMP. Esta apuesta digital se ha visto ampliada y compartida a través de los blogs de las Delegaciones de Misiones, que se ofrecen como un instrumento para que las Iglesias locales conozcan de cerca las actividades de animación misionera de su región y puedan estar al tanto del día a día de los misioneros de la diócesis. Hasta hoy están en marcha 48 blogs diocesanos, a los que se suman las 40 Delegaciones con presencia en Facebook y las 41 en Twitter. El papa citó el Decreto ad Gentes

Precisamente desde OMP, con la colaboración de iMision, se puso en marcha en 2014 una iniciativa pionera de la Iglesia en las redes: la primera gran quedada tuitera católica en nuestro país. ¿El motivo? La Jornada Mundial de las Misiones. Con el hashtag #iDomund –lo más parecido a un lema en códigos virtuales–, se logró que, a los pocos minutos de iniciarse esta “concentración” digital, la conversación llegara a ser lo más comentado en Twitter en España durante horas, lo que se conoce como trending topic. De hecho, se convirtió en el segundo hashtag de una institución eclesial que llegó a trending topic tras #GraciasCaritas. Este estreno en redes ha hecho que la iniciativa se haya repetido hasta hoy, convirtiéndose en un clásico de las acciones de animación en el mes misionero por excelencia.

 

 

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