El grupo misionero “Jóvenes para la misión”, creado por la Delegación Diocesana de Misiones de Madrid, está integrado por chicos y chicas con inquietudes misioneras que quieren ayudar a los más necesitados. Rezan por las misiones, comparten la realidad de los misioneros a través de sus testimonios y van creando lazos cada vez más fuertes entre ellos.

Por Iciar Martín y Ana Fernández

 

 

A finales del año 2007, nació, bajo el impulso de la Delegación Diocesana de Misiones de Madrid, "Jóvenes para la misión", un grupo de jóvenes que tenían la misma inquietud: la animación misionera. La creación de este grupo fue posible gracias a  José María Calderón, que buscaba la manera de que los jóvenes compartieran su espiritualidad mediante la misión. José María planteó la propuesta a Gonzalo Garzo, joven con el que había vivido distintas experiencias misioneras, quien mostró su total disposición, y ambos se lanzaron ilusionados a poner en marcha la idea.

 Los objetivos que persigue "Jóvenes para la Misión" son insistir en el valor y la necesidad de la animación misionera, colaborar en los proyectos de la Delegación e implicar a todos aquellos que sientan el espíritu misionero. 

Actividades

En la actualidad son 17 miembros, aunque esperan que el grupo vaya creciendo poco a poco. Se reúnen un viernes de cada mes e inician el encuentro con un rato de oración por los misioneros, la lectura del Evangelio, el conocimiento de testimonios de misioneros repartidos por el mundo y reflexiones personales.

También buscan ir adquiriendo formación cristiana en el ámbito de la Misión y planificar la actividad apostólica en la que puedan colaborar, tanto en Madrid, como en países de misión durante las vacaciones. Otras tareas que llevan a cabo es el mantenimiento de correspondencia con los misioneros en activo, la organización de encuentros de las Obras Misionales Pontificias como la Infancia Misionera, una labor de misión en varios centros de las Misioneras de la Caridad en Etiopía, etc. 

Vivir y compartir

Julián Rico es uno de los integrantes de "Jóvenes para la Misión". Fuera de España había colaborado antes en los campos de trabajo de Acción Católica en Rumanía y Etiopía, ayudando a las Misioneras de la Caridad con niños con lesión cerebral.

Este verano ha vuelto a Etiopía con la Delegación de Misiones de Madrid. Ha estado en Awassa donde han dado clases de inglés y matemáticas de refuerzo a los niños, conviviendo con las personas acogidas en la casa de las Misioneras de la Caridad (unas cuatrocientas, entre madres solteras, hijos, huérfanos y enfermos).

"La verdad es que es una experiencia muy intensa –explica Julián–. En pocos días se llega a compartir mucho, a vivir mucho y a pensar mucho… Lo primero que se aprende es a valorar más lo que se tiene. Descubres que vivir es más fácil de lo complicado que lo podemos llegar a hacer aquí. Uno no es que vaya a cambiar el mundo, ni la situación de un país en un escaso mes. Pero aprendes que todo lo que tienes es un don y que, como los talentos, no puedes hacer un hoyo en la tierra y esconderlos para que no te los quiten. Con muy poco se puede hacer mucho".

Mª José Ballesteros es otra integrante de "Jóvenes para la Misión". "Tras una primera experiencia misionera en Rumanía –cuenta– me enteré de que José María Calderón iniciaba la aventura de organizar un grupo, y no tuve dudas de que allí estaría yo. Mi vida tiene mucho más sentido desde que parte de mi tiempo está dedicado a  ayudar a los demás, ya sea a través de la oración o a través de la acción. Ser solidario te abre una puerta muy grande a otras realidades e inevitablemente relativizas tu vida, tus problemas, tus ‘cruces’. Es una necesidad que nace del corazón y que te obliga a amar".

Este año Mª José ha estado en Etiopía y afirma que ha sido duro: "Hay mucha pobreza, enfermos, niños que sabes que pueden morir pronto si no hay medios. Estar allí y verlo con tus propios ojos es muy diferente a  lo que te puedan contar. Se abre una puerta ante ti que ni te imaginabas, y sin embargo sientes que ellos están más cerca de Dios. Sonríen más, se conforman con lo que tienen, son  felices. Y nosotros, no. Nosotros lo tenemos todo y no somos felices. ¿Cómo puede ser posible? Vivimos rodeados de puro egoísmo. Eso es lo que me ha hecho ver este viaje. La pobreza en Etiopía acabaría con dinero, la pobreza de España, de gente de nuestro trabajo, de nuestra familia, de nuestros amigos, esa pobreza es mucho más difícil de erradicar. Me ha cambiado la forma de mirar". 

Proyectos de futuro

Los chicos y chicas de "Jóvenes para la Misión" estudian o trabajan, pero todo es cuestión de organizarse para tener tiempo y ayudar a los demás. "Se puede ser misionero en todas partes: en donde vives, con los amigos, en el trabajo, con los vecinos, con los que no te caen bien, en el supermercado... El problema –bromea Julián– es que la misión es peligrosa: enseguida tienes tu corazón más allí que aquí. Por lo que cada vez más te planteas aumentar tus actividades misioneras".

"Jóvenes par la Misión" está abierto a todos los que tengan inquietudes misioneras. El grupo tiene muchos proyectos de futuro, como, por ejemplo, la creación de talleres de oración, un programa de radio y la organización de viajes y excursiones.

Supergesto, nº 92, noviembre-diciembre 2009

 

 

DATOS DE CONTACTO

Delegación de Misiones de Madrid

General Zabala, 10 bis

Telefono 91 531 34 87              

madrid@omp.es

 

Volver a sumario