Las Delegaciones de Misiones y Pastoral Juvenil de Mallorca ofrecen desde hace unos años un Campo de Trabajo Internacional (CTI) dirigido a jóvenes que quieran acercarse a la situación social de los países de misión y aprender nuevas formas de relacionarse desde valores culturales diferentes.
El CTI lo entienden como una actividad espiritual, formativa, de intercambio cultural y de compromiso social. Se desarrolla mediante la convivencia y el trabajo en países del Sur, participando en diferentes proyectos sociales y pastorales.
Compromiso solidario
El objetivo de este proyecto es que los jóvenes que han vivido esta experiencia mantengan los vínculos creados, fortalezcan sus compromisos y den testimonio en los lugares donde viven. Para ello, realizan varias etapas que cubren, desde una primera fase formativa a lo largo de todo el año, hasta una continuidad después del viaje que se materializa en la organización de actividades para dar a conocer la experiencia vivida, mantener los vínculos con la comunidad que les ha acogido y continuar su compromiso solidario en Mallorca. Todos los viajes se realizan en verano a países como Honduras, Perú y República Dominicana.
Antes del viaje
Los viajes se preparan con mucha antelación. Los jóvenes llevan a cabo una serie de reuniones donde proyectan entre todos las actividades que realizarán en el país de destino. Este es un buen momento para saber más acerca de la realidad de los lugares que van a visitar y, de paso, conocerse a ellos mismos como grupo. Mª Àngels Ambrosio es una voluntaria que ya ha estado en Perú y que este año ha repetido la experiencia con un proyecto de realización de terapias alternativas en Pachacámac, Lima: "Cuando llegas allí, una vez en el lugar destino, las experiencias compartidas, el reconocer qué valores son los que allí prevalecen, el ver en vivo la pobreza extrema, te hace más grande, te obliga a crecer como persona y, por encima de todo, a valorar lo que tenemos. La vida me ha cambiado porque ahora la vivo de manera más sencilla".
Con los más pobres
La acogida que tiene el grupo en el país de misión es muy cariñosa. Los jóvenes que fueron a Honduras el año pasado pudieron comprobar la gran coordinación que hay entre el personal de Mallorca y el local. El trabajo que realizaron allí consistía en dar soporte a una campaña infantil para tratar el tema de la autoestima en niños y jóvenes y visitar diferentes centros sociales o médicos.
El grupo de Perú dedicó muchas tardes al Hogar Caritas Felices, institución que acoge a 54 niñas con las que realizaban talleres de manualidades. Por las tardes apoyaban a los chicos del Hogar "La Aurora" a realizar sus tareas de informática. En Santo Domingo también llevaron a cabo actividades para niños y niñas: un campamento de verano, visitas domiciliarias, actividades recreativas, formación, etc.
Cati Roldán conoció a este grupo misionero a través de la Pastoral juvenil de la Diócesis de Mallorca: "En Perú estuvimos apoyando a la parroquia de Pachacámac, visitando enfermos, efectuando controles de glucosa y haciendo refuerzo escolar y manualidades con niños en dos centros. Tú les das, pero ellos te lo devuelven multiplicado por mil".
Testimonio de vida
Para Cati esta "experiencia no debe quedarse en sueños e ilusiones; después toca volver a Mallorca y dar testimonio de lo vivido".
Es, a juicio de todos, un tiempo precioso que ayuda a los jóvenes a crecer. "Todos deberíamos vivir una experiencia así, de humildad, de tranquilidad, de pobreza, de sencillez, para que nos demos cuenta de que lo que tenemos sólo puede considerarse como un regalo de Dios", así de rotunda se muestra Mª Àngels, que invita a todos, jóvenes y adultos, a comprometerse con la misión.
Supergesto, nº 91, septiembre-octubre 2009
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