Sus paisajes –caballos salvajes galopando por inmensas estepas o caravanas de camellos atravesando el desierto de Gobi– hacen que el viajero se cuestione si no ha retrocedido a un siglo remoto y pasado. Mongolia ha sobrevivido como nación independiente casi de forma milagrosa, pero hoy lucha por seguir avanzando dentro de un mundo que le resulta ajeno y distinto. Más de un tercio de los mongoles vive en la pobreza y una cuarta parte de su población es nómada. El 27 de mayo de 1996 Mongolia inauguraba su primera iglesia católica. Actualmente alberga a la Iglesia más joven del mundo. Un Iglesia que crece, poco a poco, en número de fieles y en entusiasmo.

 

Por Alenjandro Fernández Pombo

 

 

Grupo de Jovenes MisionerosMongolia es un país como tres veces España que está enclavado en Asia entre dos gigantes: Rusia, concretamente la región de Siberia, y China. Pero en sus momentos de esplendor fue un gran imperio que ocupaba la mayor parte de Asia y se adentraba en el este de Europa por obra y gracia de un caudillo y sus sucesores que, durante siglos, supieron unir y poner en orden a un cúmulo de tribus agresivas. Pero eso fue en la Edad Media y hoy ha vuelto a ser un Estado medio olvidado que trata de conservar la independencia de poco más de tres millones de habitantes, muy repartidos en algo más de millón y medio de kilómetros cuadrados ocupados por mesetas y llanuras esteparias, próximas al desierto.

Ya en el segundo milenio antes de Cristo las crónicas chinas hablan de las tribus de Mongolia. Los mongoles eran pueblos de jinetes nómadas y ganaderos. Cuatro siglos antes de la Era Cristiana crearon una especie de confederación de tribus diversas. Algunas de estas tribus, las de los hunos, emigraron a Europa dirigidos por Atila. Los que se quedaron en Asia vivieron siglos de enfrentamientos entre ellos y la poderosa China; algunas de estas tribus, la de los kritinos, además de Mongolia dominaron otros territorios del norte de China. Parece ser que la Gran Muralla, en parte, la edificaron los chinos para defenderse del peligro mongol. Fue en el principio del siglo XIII, cuando Temüjin, que toma el nombre de Gengis Khan, amplia las fronteras de Mongolia, invade Pekín y llega hasta Persia. Sus hijos conquistaron Grupo de Jovenes MisionerosCorea y su nieto, Batu Kan, penetra en Europa y lleva su poder más allá de Rusia hasta Polonia y Hungría.

Otro de sus descendientes, Kublay-Khan, sometió a finales de ese mismo siglo a toda China, con lo que la mayor parte de Asia y algo de Europa era suyo; fue entonces cuando en Europa se supo algo de China por los viajes y los libros de Marco Polo. Pero en el siglo XIV murió el último Khan, y el imperio se dividió; tanto Rusia como China fueron reconquistando sus antiguos dominios y en el siglo XV surgió el auge de los manchurrios que fueron también ocupando pedazos de Mongolia, que vuelve a ser un pequeño Estado disputado por sus vecinos fronterizos. Así se llega hasta el siglo XX, en el que incluso Japón aspira al dominio o la influencia en el país de los mongoles. Después de la Segunda Guerra Mundial, Mongolia recobra su independencia con mayoría comunista, pero, cuando surge la Perestroika o apertura rusa y la caída del Muro de Berlín, Mongolia recobra una mayor liberalidad y democracia en su gobierno.

 

Geografía

Las mesetas, características de Mongolia, se elevan al norte y al oeste en cadenas montañosas como Altai, Tannu-Ola o Montes Hangai... y al sur descienden hasta formar el desolado desierto de Gobi. El clima es continental con grandes diferencias de temperaturas, tanto en las horas del día como en las estaciones del año. Las lluvias, propias del verano, son más bien escasas; pero Yeniséi y Selengá, afluente este último del lago Baikal, son ríos importantes gracias a un régimen fluvial bien desarrollado.

La flora es relativamente variada: estepas herbáceas, bosques de coníferas, al norte praderas en las laderas de las montañas... El clima, riguroso, da origen a una gran aridez en la mayor parte del país. Los principales, pero escasos, cultivos son trigo, patatas, cebada y avena. Hay abundante ganado ovino, caprino, bovino y caballar.

 

Economía

 

Grupo de Jovenes MisionerosLa economía de Mongolia es eminentemente agropecuaria y, prueba de ello, es que el 40 por ciento de la población activa se dedica al cultivo de sus tierras y al cuidado de sus ganados. Pero los terrenos cultivados no llegan a la décima parte de la superficie y otro tanto está ocupado por los bosques. El resto, áridas parameras o pastos para la ganadería, que rebasa los 25 millones de cabezas, lo que viene a ser un promedio de 10 a 12 animales por habitante.

En cuanto a los minerales, están poco explotados; salvo el carbón, que cubre dos terceras partes de las necesidades del país. Otros minerales son el cobre, el cinc y el petróleo; este último, en escasas proporciones: supone solo un veinte por ciento del consumo, lo que obliga a importar el resto de China y Rusia. El principal socio comercial de Mongolia es China, que a su vez recibe de Mongolia minerales y alimentos.

El eje de sus comunicaciones es el ferrocarril Transmongoliano que enlaza con el Transiberiano.

 

Población y gobierno

El millón y medio de kilómetros cuadrados de Mongolia está ocupado, como se ha dicho, por algo más de tres millones de habitantes por lo que la densidad de población es muy baja. Un noventa por ciento de los mongoles son de la etnia mongol (el resto es de origen turco y otras pequeñas minorías), y más de la cuarta parte de los habitantes son nómadas o seminómadas. La religión mayoritaria es el budismo; este país y el Bhután (entre China y la India) son las únicas naciones independientes con preponderancia del budismo.

La capital es Ulan Bator, que es además la ciudad más importante e industrial del país; en ella reside un tercio de la población de Mongolia. Mongolia ingresó en la ONU en 1961, y tiene nueva Constitución desde 1992, que instituyó el régimen de una república presidencial y parlamentaria. Su presidente actual es Tsakhiagiin Elbegdorj, quien, al tomar el gobierno, anunció la supresión de la pena de muerte porque consideraba que era degradante. La Iglesia católica aplaudió su propósito y, de esta manera, se han conmutado las condenas a muerte que había pendientes. El gabinete del Primer Ministro ostenta el poder ejecutivo, encargándose por cuatro años de la política interior y exterior.

 

Renacimiento de la Iglesia católica

Grupo de Jovenes MisionerosEl padre Ernesto Viscardi, misionero de la Consolata y viceprefecto apostólico de Ulán Bator, hablando de la situación actual de Mongolia, ha dicho a la agencia Fides que el país está en un periodo de transición. "En los últimos diecisiete años se han sembrado nuevamente las raíces de la fe cristiana. Se ha trabajado mucho, sobre todo en el campo del compromiso social, para dar a conocer el verdadero rostro de la Iglesia, su misión y el mensaje de Cristo. Estamos en un momento de cambio: ahora se puede ver -y antes, no- un compromiso pastoral, con la formación de personal nativo, el catecumenado, los grupos juveniles.… Gracias a la ayuda de los misioneros, se está intentando dar también un aspecto más mongol a la Iglesia".

Efectivamente el renacer en Mongolia se puede remontar a 1992, cuando, saliendo del régimen ateo comunista, el país se dotó de una Constitución que reconoce la libertad de religión. Ese mismo año se mejoraron las relaciones diplomáticas entre Mongolia y el Vaticano; y, como consecuencia de ello, se inició la presencia de misioneros católicos.

Es justo hablar de "renacimiento", porque los primeros contactos de Mongolia con la fe cristiana se remontan al siglo VII; después volvió a haber encuentros con algunos misioneros pero sin poder evangelizar activamente. En ocasiones, también llegó la influencia de los misioneros de China, pero el comunismo borró toda muestra de religiosidad y acabó con cualquier resto de catolicismo.

En la primavera de 1996 fue inaugurada la primera iglesia católica. Al acto acudieron el nuncio del Vaticano en Asia, el obispo Bulaitis, con el padre Wenceslao Padilla, otros dos misioneros, tres monjes de África y 150 parroquianos. El acto fue celebrado en inglés y traducido al mongol por un intérprete.

En 2003, el cardenal Crescenzio Sepe, cabeza de la Congregación Vaticana para la Evangelización de los Pueblos, llegó a Mongolia para consagrar al padre Padilla como primer obispo de Mongolia y una catedral en la capital.

La comunidad católica ha ido creciendo poco a poco y, actualmente, sobrepasa el medio millar de fieles, repartidos en cuatro parroquias; hay además otras cinco iglesias no parroquiales. La Iglesia cuenta con 20 sacerdotes y 2 hermanos, 40 religiosos y 4 misioneros laicos. Son de 18 países y 9 congregaciones diferentes.

Un portavoz de la Iglesia católica en Mongolia ha dicho recientemente: "Veo que la comunidad está creciendo en número, pero también en el entusiasmo con que se organizan las diversas actividades pastorales. El espíritu de servicio, la dedicación y el empeño de los misioneros y de los colaboradores laicos es verdaderamente loable y allana el camino de la Iglesia. Que los nuevos fieles puedan estar siempre abiertos a la esperanza".

 

 

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