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Un viaje. Esta es la interesante propuesta que nos hace el DOMUND de este año, que se celebra el 23 de octubre. Es lo que en principio se desprende del lema con el que se presenta: "Así os envío yo". Todo estupendo, una genial idea, una iniciativa para no pensársela... Si no fuera por ese "así", adverbio de modo, que nos interpela, nos apuntaríamos sin problemas. ¿A qué se refiere? ¿Cómo debemos emprender este viaje?
Como era de esperar, toda propuesta que viene de nuestro amigo Jesús no es para tomársela a la ligera. Hay que reflexionar sobre ella para luego decidir. Aunque, la verdad sea dicha, tampoco nos pide nada que Él no haya realizado ya. "Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo", nos dice.
Marcharemos, pues, ligeros de equipaje, sin ataduras materiales, convencidos de que valemos más por lo que somos que por lo que tenemos. Nos quiere, como caminó Él, con grandes horizontes de futuro en las sandalias; rodeados de amigos, como Él con sus apóstoles; dispuestos a vivir sus sentimientos y su propuesta evangelizadora con intensidad; "vigilantes y preparados", como nos dijo el beato Juan Pablo II, para reconocerle y correr hacia nuestros hermanos.
Pero, como le ocurrió a Jesús, también nos asaltarán los miedos a las dificultades y a tomar decisiones comprometidas y duraderas; acudirán a nuestras mentes interrogantes sobres los misterios del dolor y el sufrimiento, sobre los riesgos de denunciar la injusticia y defender la libertad y la dignidad; y no nos libraremos de tener que sortear las tentaciones que nos inciten a buscar el éxito fácil. Lo vivió el propio Jesús cuando el diablo le recordó que, por ser hijo de Dios, podría conseguir lo que quisiese.
Y ¿para qué este viaje? Pues para dar a conocer el gran anuncio del Evangelio; una buena noticia que hay que comunicar, un don que hay que compartir. Estamos, como ha señalado Benedicto XVI en el mensaje que ha hecho público para esta ocasión, ante "el servicio más precioso" que podemos "ofrecer a la humanidad y a cada persona" que busca razones para vivir en plenitud. "Anunciando el Evangelio", nos preocupamos "por la vida humana en sentido pleno". La evangelización ha de ser integral. Por ello, como advertía Pablo VI, no puede descuidar los aspectos que se refieren a la promoción humana, la justicia y la liberación de toda forma de opresión.
Si te seduce la propuesta del DOMUND, si quieres marchar como Jesús lo hizo para colaborar "en la realización del proyecto salvífico de Dios para toda la humanidad", siendo constructor de comunión, paz y solidaridad, hazlo saber y pásalo: "Así os envío yo".
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