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Mariángeles tiene 22 años y está a punto de terminar la carrera de Psicología. Llevaba tiempo planteándose ser más coherente en su vida y "comprometerse más a fondo", poniendo su "granito de arena que ayudara y aportara algo a otras personas y, especialmente, a aquellas que son más olvidadas", pero no acertaba a ver cómo. Sin embargo, el padre Eduardo estuvo un día en la parroquia de Mariángeles y le comentó el proyecto que estaba poniendo en marcha; por eso, cuando supo que en JxM tendría un espacio para formarse en temas sociales, humanos y cristianos mientras se iba comprometiendo en acciones concretas, no lo pensó dos veces. Algo parecido le pasó a María, una estudiante de Ingeniería Geológica en la Universidad Politécnica de Madrid, de 20 años, que siempre había querido participar en alguna misión", y a la que le entusiasmaba "la idea de poder ir a sitios como África o América Latina y ayudar a sus gentes en el día día". Esta joven intuía que "allí la gente vive de otra manera, con más alegría", y quería contagiarse de eso. Así que cuando el padre Eduardo le comentó la idea de formar un grupo de jóvenes misioneros pensó que su sueño podía hacerse realidad, con el plus que significaba el reto de ser una de los iniciadores de esta aventura.
"Sin limitarse al medio social o eclesial propio, los Jóvenes Por el Mundo tratan de ir al encuentro de las personas, pueblos y culturas, especialmente de los países en vías de desarrollo", dicen los Estatutos de JxM. La intuición del padre Eduardo de realizar "la misión aquí y allá" demuestra una vez más que la opción entre la nueva evangelización de los países ya cristianizados (pero afectados hoy por la secularización) y el anuncio del Evangelio en todo el mundo, puede realizarse de forma conjunta. Mariángeles dice que, como de momento no ha salido, "el Tercer Mundo me ha tocado por las personas que he conocido aquí y que vienen de allí. Y no sé si ellas lo saben, pero han tocado y cambiado mi vida". Esta futura psicóloga no cree que pueda ser capaz de vivir metida en sí misma sin "mirar más allá", y añade que las personas con las que se ha ido encontrando "han ido prendiendo fuego" y motivándola para formarse cada vez más en temas de economía, política, derecho… y esforzarse "por buscar soluciones y no conformarme con el mundo actual". Sin embargo, el descubrimiento más importante de Mariángeles ha sido que "luchar por un mundo más justo merece la pena porque es luchar por ellos, por personas concretas con nombres, caras y vidas concretas".
Compromiso personal y colectivo
La gente que integra JxM quiere desarrollar su vida mejorando el mundo y el grupo les facilita vivir su fe "en una línea de compromiso personal y colectivo por un mundo más fraterno y solidario", mientras avanzan en el conocimiento de Jesucristo y su mensaje. La orientación misionera de JxM queda clara en sus Estatutos, al impulsar "actividades de índole cultural, social y religiosa que ayuden a comprender mejor los problemas que atañen a la Iglesia Misionera y a los pueblos de países en vías de desarrollo", garantizado "iniciativas de formación humana y espiritualidad cristiana misionera para sus miembros". Además, la idea es que el Movimiento esté abierto a "colaborar en actividades de animación misionera promovidas por la Congregación de Espíritu Santo, tales como campañas de sensibilización para el despertar de las vocaciones misioneras de por vida o de voluntariado misionero laical".
Aunque JxM espera tener su primera actividad misionera fuera de España en 2012 (cuando tienen previsto ir a Angola), ya han hecho bastantes cosas en España. En tiempos fuertes como Cuaresma, Navidad o Pascua, intentan ir a algún comedor a ayudar, visitar residencias de ancianos. El tiempo que están aquí, lo aprovechan también para formarse, intentando acercarse a la realidad a la que van a ir. Como nos explicó María, "ven documentales, oyen testimonios de misioneros que pasan por España y preparan los contenidos de la formación inmediata que recibirán antes de partir a la misión, para conocer mejor el país: sus costumbres, su religión, la política, la geografía, etc."
Otra de las características de este grupo es que "buscan contacto e intercambio con Movimientos de carácter humanitario y personas desfavorecidas, de España y de otros países, que tengan los mismos objetivos fundamentales." En este sentido, han apoyado a unas monjas de Ceuta que trabajan con inmigrantes que acaban de cruzar la frontera con Marruecos, ayudándoles con la venta de velas y pendientes que los propios inmigrantes fabrican.
Los chicos de JxM intentan vivir "en comunión íntima con Cristo, que es quien envía a misionar". Como dice Mariángeles, intentan incluir en sus vidas unos compromisos que merecen la pena: "contigo mismo, de ser cada vez más una persona más madura y profunda; con los demás, de convivir con ellos y no pasar de largo; y en definitiva, con Dios, con su Renio y con lo que quiere de nosotros: que todos seamos felices".
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