LOS JÓVENES CUENTAN

 
   

El papa Francisco lleva a los jóvenes en el corazón y ha querido colocarnos en "el centro de la atención" de toda la comunidad católica, sabedor de nuestra fuerza y de nuestro encanto. Por este motivo, ha convocado un Sínodo dedicado a nosotros, porque está convencido de nuestra "facultad de alegrarse con lo que comienza", de nuestra capacidad "de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas", por utilizar palabras del Concilio Vaticano II.

Jesús, el Hijo de Dios, era uno de los nuestros; lo dejó todo por proclamar el Reino y entregó su vida por la salvación de la humanidad, de sus hermanos. Si a Jesús le hubiesen preguntado: "Las cosas, ¿se pueden cambiar?", seguro que habría respondido como lo hicimos nosotros en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia: con un clamoroso "¡sí!". Como dijo Francisco, "esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia". Sin duda alguna, los jóvenes contamos con la esencia que ha de tener todo espíritu misionero a la hora de dar a conocer la buena noticia del Evangelio.

La Iglesia desea contar con los jóvenes a la hora de construir un mundo más acorde a como Dios lo quiere para nosotros; más justo, libre y fraterno. Y, como en su día hicieron también muchos misioneros y misioneras que gastaron su vida en los lugares más abandonados en favor de los más necesitados, se nos invita a escuchar la voz del Señor para "salir" y lanzarnos "hacia un futuro no conocido", pero que se nos garantiza "prometedor" y de "seguras realizaciones". La galería de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, han demostrado su talla excepcional en los campos de la misión lo podría atestiguar.

No se trata de una apuesta a ciegas, de un salto al vacío y sin red. De ahí la celebración de un Sínodo de los Jóvenes, en el que "la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe da cada uno; así como también de las dudas y las críticas". Porque se es consciente de que no siempre se han hecho bien las cosas ni se ha prestado a los jóvenes la atención y el protagonismo necesarios. "Hagan sentir a todos -ha dicho el Papa- el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores".

Nuestro amigo Jesús, y con Él, la Iglesia, cuentan con nosotros. Contemos nosotros también con ellos. El mundo –especialmente, los más desfavorecidos– lo agradecerá.

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