Un grupo de jóvenes, originarios de los cinco continentes, sostienen la “Cruz de los Jóvenes”. Sus miradas –a la Cruz y a quienes contemplan el cartel– son una invitación a no “tener miedo” ni a la Cruz ni al Redentor; a abrir el corazón a Dios y escuchar su llamada. Muchos de estos jóvenes, procedentes de los territorios de misión, participarán en la próxima Jornada Mundial de la Juventud.
Sacerdotes nativos celebrando la Eucaristía. Ellos son la expresión de estas vocaciones que el Señor suscita en los territorios de misión para la evangelización de sus propios pueblos y para salir al encuentro del resto de la humanidad en cualquier lugar de la Tierra.