INFANCIA MISIONERA 2005

Ojos abiertos 
     
que sienten el grito de millones de niños

 

Por Alberto Vigario

"Abre tus ojos a la misión". Con este lema, las Obras Misionales Pontificias celebran un año más la Jornada de la Infancia Misionera el próximo 23 de enero. Una oportunidad para enseñarles a los más pequeños la realidad que rodea a niños de su misma edad en otras partes de su mismo mundo. La Infancia Misionera, la primera institución mundial creada a favor de la infancia necesitada, continúa tras 161 años de vida, siendo motivo de esperanza para los más débiles. Y lo hace a través de "pequeños misioneros", para formar esta inmensa red de solidaridad.

 “En el Sur del planeta el grito de millones de niños condenados a morir por hambre, enfermedades relacionadas con la pobreza, se hace más desgarrador e interpela a todos... Queridos niños de la Infancia Misionera, vosotros sois los primeros en responder a este llamamiento. Vosotros formáis una cadena de solidaridad a través de los cinco continentes y ofrecéis la posibilidad también a los más pobres de dar y a los más ricos de recibir donando. Continuad siendo protagonistas de este intercambio de dones que contribuye a crear un futuro mejor para todos”. Estas palabras de Juan Pablo II, con motivo del 160 aniversario de la Infancia Misionera celebrado el año pasado, nos señala a las claras cuál es el espíritu del compromiso pastoral de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera.

Esta Obra constituye una gran red de solidaridad, una red universal, presente en 110 países del mundo, y cuya función es ayudar, en nombre de la Iglesia católica, a todos los niños que sufren hambre, enfermedad, explotación laboral, que son víctimas de la guerra o del SIDA, que viven en la calle. En la actualidad, más de 20 millones de niños y niñas de los países más necesitados se benefician, día tras día, de la solidaridad de la Infancia Misionera, de la ayuda de los niños cristianos de toda la tierra, que, con sus oraciones y aportaciones económicas, contribuyen a mantener miles de centros asistenciales para los chicos y chicas más necesitados del planeta.

Las aportaciones son extraordinarias. Los niños españoles de la Infancia Misionera recaudaron el año pasado 2.170.903,44 euros, con los que fue posible atender 287 proyectos de colaboración para niños desfavorecidos en África, Asia y América. Por su parte, los niños de África consiguieron 241.620 dólares; los de América, 2.515.429; los de Asia, 855.300; los de Europa, 11.327.002: y los de Oceanía, 1.135.203. Sumando otras ofrendas a éstas, la Infancia Misionera pudo destinar la cantidad de 16.074.554 dólares a atender a muchos niños que sufren la injusticia, la irracionalidad y el olvido de los adultos. Una importante contribución que requiere todavía de más recursos ante la inmensidad de los males que padecen millones de jóvenes en los países del llamado Tercer Mundo.

Un mensaje que el Papa nunca se cansa de proclamar al mundo de los adultos,  a los gobiernos y organizaciones internacionales “para que no olviden el sufrimiento de los niños, desde aquellos que padecen el hambre y la violencia, hasta los que son víctimas de forma abierta de diversos modo de explotación. Y de repetir la llamada al resto de jóvenes del mundo que han tenido la suerte de nacer en Occidente: “Muchos niños no conocen la paz, nunca la han conocido y, sin embargo, ésta es un derecho de ellos y un deber nuestro. Muchos niños valientes han sabido ser protagonistas de la paz, difundiendo los derechos de sus coetáneos explotados o instrumentalizados”.

Estos derechos, como denuncia el Papa, son una realidad que nos azota cada día. Aunque las cifras nos pueden dejar helados, el repaso a la situación de la infancia en el mundo es conmovedor. En 25 países del mundo más del 15% de los niños mueren antes de alcanzar los 5 años de edad. Las principales causas de este terrible “estrago de inocentes” son: diarrea, morbillo, tétanos, tos ferina, pulmonía. El SIDA pediátrico merece una consideración aparte, pero las cinco enfermedades señaladas son curables con fármacos de base de bajo costo. Cada año se calcula que son cerca de 20 millones los niños que mueren poco después del nacimiento por desnutrición de la madre durante el embarazo.

 El flagelo del SIDA

En 2003, alrededor de 2,1 millones de menores de 15 años vivían con el virus. La gran enferma es África. Ninguna región del mundo ha estado tan afectada por la pandemia como los países del África Subsahariana, donde las tres cuartas partes de la población está contagiada. También es muy alto el número de huérfanos del SIDA en el mundo, cerca de 15 millones. Según la asociación médica UNAIDS, en el 2001 unos 250.000 niños menores de 14 años se quedaron huérfanos a causa del virus VIH que alcanza los porcentajes de difusión más altos en Nigeria, donde hay oficialmente 995.000 personas enfermas, en Etiopía (989.000), en la República Democrática del Congo (927.000), en Kenia (892.000), en Uganda (884.000) y así hasta los 264.000 de Ruanda. Pero las previsiones para el 2010 son todavía  peores: dentro de seis años serán más de 30 millones de niños los que habrán perdido a uno o a los dos padres por esta enfermedad. 

El hambre golpea Asia

Ochocientos cuarenta millones de personas en el mundo se encuentran normalmente subalimentadas y cada noche cerca de 200 millones de niños con menos de cinco años se acuestan con los calambres del hambre en el estomago. Según algunas estimaciones, la malnutrición es un factor determinante para los 13 millones de niños por debajo de los cinco años que mueren cada año a causa de enfermedades e infecciones que podrían ser evitadas, como el morbillo, la diarrea, la malaria o la pulmonía. La mayoría de las personas subalimentadas viven en Asia y en las islas del Pacífico. En esta amplia zona del mundo se encuentran los dos tercios (526 millones) de las personas que no comen lo suficiente. Tan sólo la India cuenta con 204 millones, mientras que en China 164 millones sobreviven con una alimentación insuficiente.

 Sin acceso a la educación

Actualmente en el mundo 121 millones de niños están privados del derecho a la educación porque en sus países la escuela no es todavía obligatoria, ni gratuita ni accesible a todos. Y son sobre todo las niñas las que pagan el precio más alto por esta falta de formación. De los 121 millones de niños que no pueden asistir a la escuela, 65 millones son niñas frente a 56 millones de niños. Entre las áreas más afectadas por este fenómeno encontramos amplias zonas del África Subsahariana, algunos países de Asia y diversos Estados árabes.

 Pequeños soldados

Mas de 500.000 menores de 18 años se encuentran implicados en conflictos que ensangrientan todo el mundo. Una vez mas, África ocupa el primer puesto entre los continentes que viven este terrible problema: sólo por citar un caso, el pasado mes de abril en Maputo (Mozambique), el Gobierno habló de 120.000 soldados con menos de 18 años. En los últimos 25 años se ha documentado la presencia de niños armados en los conflictos de 25 países. Aunque con frecuencia sólo se admite su presencia oficialmente con el cargo de “portadores”, detrás de los soldados efectivos, los misioneros, sin embargo, han dado a conocer el uso de menores en acciones de gran violencia, como ha ocurrido en Sierra Leona.

En Etiopia se recluta también a las chicas que se calcula que constituyen entre el 25 y el 30% de las fuerzas rebeldes. Otras veces sucede que los chicos se enrolan como “voluntarios” para sobrevivir a la pobreza de sus familias o a una vida errante: en 1997 cerca de 5.000 chicos se enrolaron en el ejército de la República Democrática del Congo después de haber escuchado una invitación a alistarse en la radio.

En una de las “guerras escondidas” mas largas de la última posguerra, en esos interminables enfrentamiento entre las etnias de Myanmar, se manda a los niños correr por las zonas con minas. Es el sistema más feroz y horrible que se puede imaginar para descubrir estos artefactos. Cada año cerca de 9.000 niños quedan mutilados o mueren por las minas antipersona.

 Vendidos como objetos

El capitulo de “explotación sexual” de los niños y niñas es uno de las más dolorosos que se debe afrontar. Comprados o vendidos como una mercancía cualquiera que se transporta de una zona a otra del país (como en el caso de las localidades turísticas de Tailandia o Brasil) o sacados fuera de las fronteras nacionales (las pequeñas prostitutas de Camboya o Nepal) o bien enviados al mercado de la pornografía.

La explotación sexual con fines lucrativos tiene muchas caras. En Tailandia, un estudio sobre la economía ilegal ha revelado que de 1993 a 1995 la prostitución representaba del 10 al 14% del Producto Interior Bruto de la nación y se calcula que cerca de un tercio de las mujeres tailandesas implicadas en el mercado de la prostitución son menores.

Es cierto que en los últimos años se han conseguido progresos, pero sin duda todavía queda mucho por hacer. Hace falta que cambien muchas cosas para llegar a cubrir todas las necesidades de los niños y niñas de este mundo, pero la Infancia Misionera seguirá ahí, como desde hace más de 160 años, para abrir los ojos de los chicos y chicas del Primer Mundo a esta realidad que sufren sus hermanos de otros países lejanos y más pobres y, además, les permitirá proporcionarles la ayuda que necesitan.

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