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Cristina
López Schlichting dirige “La Tarde con Cristina” en la cadena COPE.
Está en la radio todos los días de 4 a 7 de la tarde, de lunes a
viernes. Los jueves, de 6 a 7, tiene en su programa un espacio
sobre “Amor y Sexualidad” que, el primer jueves de cada mes, se
dedica específicamente a los jóvenes.
sto
de la sexualidad parece un follón. En muchas revistas te dicen que hagas
lo que te apetece, que el objetivo es el placer. A la vez, uno siente que
no todo da igual. Que no es lo mismo sentirse amado que no. De hecho,
intuye que está hecho para ser amado. Así pues, hay algunas cosas claras
y a partir de ellas se puede buscar.
Creo
que lo importante del sexo no es muy distinto de lo importante de la
amistad, del estudio o de un libro o una música que te gustan. En todos
los casos se trata de buscar la felicidad partiendo de algunas certezas.
La primera de ellas es que uno o una no es feliz solo. Necesita ser
querido. Un chico o una chica que se desarrollan no sólo notan apetencias
sexuales, sino que además quieren que otro u otra se enamore de ellos. Así
pues, tu cuerpo que cambia, que crece, que se va pareciendo al de los
adultos, está manifestando un deseo de otro o de otra.
Sensación
de soledad
El deseo sexual está intrínsecamente unido en los humanos al deseo
amoroso. Eso explica la sensación de soledad que te queda cuando
practicas el sexo a solas o cuando te acercas a otro o a otra sólo para
probar. Al cuerpo, la mente y al corazón de los humanos les gusta
funcionar a la vez. Es más, sólo disfrutan verdaderamente cuando
funcionan a la vez.
La
dificultad está en que ese “otro” u “otra” que tu cuerpo y tu
mente intuyen no están todavía a mano. Están en alguna parte cambiando
como tú y pensando sobre las cosas como tú...y esperándote. Ahora bien,
esperar cuesta. Como cuesta encontrar un disco bueno, hacer un buen amigo
o ahorrar para conseguir aquello que quieres comprar. Cuesta, pero merece
la pena si lo que se espera es más grande que lo que se tiene. No
conviene fiarse de los que no saben esperar. Son gente que se conforma con
lo fácil. Gente que compra lo de peor calidad por no ahorrar. O gente que
traiciona a los amigos cuando les resultan molestos o cuando cuesta dar la
cara por ellos.
Se
necesita entrenamiento
Esperar es entrenarse, entrenar el cuerpo, la mente y el corazón para lo
que de verdad merece la pena. Pero podrías preguntar ¿por qué no
aprovechar el sexo mientras espero? El problema es que las cosas no pasan
sin más. Lo que ocurre tiene consecuencias. Por ejemplo, es difícil que
un chico o una chica que disfrutan con cualquiera valoren el que otro u
otra haya esperado por ellos. Ocurre como con los amigos de segunda: tú
les importas lo mismo que cualquier otro. Otro ejemplo: los que se
obsesionan practicando la sexualidad a solas se educan en el narcisismo.
Narcisismo significa amor a uno mismo. Aprenden a ser el centro, aprenden
a hacer lo que les apetece.
Es
muy difícil que una persona así tenga después gusto por ayudar a otro o
a otra, por hacerle feliz, por no imponerle, sencillamente, sus deseos,
sus exigencias.
En
definitiva, el aprendizaje sexual es como el deporte o el trabajo: es
imposible correr los cien metros lisos sin prepararse duro durante años.
Es imposible alcanzar el puesto de trabajo que te hará disfrutar si antes
no estudias con ahínco. En los tres casos se trata de demorar los
impulsos de ahora (correr hasta reventar, sin medir los tiempos; o hacer
el vago) para obtener algo mejor.
Pocas
cosas hay más impresionantes que enamorarse de quien te estaba esperando.
Pocas cosas más bellas que madurar para ser adulto y entregarte a otro
adulto que te prefiere al resto del mundo. No te preocupes si en este
camino metes la pata. Lo importante es levantarte y caminar de nuevo. Los
hombres y las mujeres grandes se hacen en la lucha. Lo único triste sería
que tirases la toalla. Porque la meta merece la pena.
Por
Cristina
López Schlichting |