Anunciando la verdad |
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a Congregación de Santo Domingo formamos parte de la gran familia dominicana, fundada por Sto. Domingo de Guzmán, como un instituto de vida religiosa creado en 1907, en Granada, por la Madre Teresa Titos Garzón. Y nace este instituto religioso imbuido de un carácter universal que exige a todos sus miembros plena disponibilidad para la misión ad gentes.
Expansión misionera
La
expansión misionera de la Congregación de Santo Domingo se inició en
1922 con la fundación de nuestra primera casa en América. En cada país
en que estamos nos organizamos por provincias, correspondiendo a cada
una de ellas diversas y variadas misiones. En
1963 abrimos en Kamarata, Venezuela, nuestra primera misión entre los
indios Pemones de la Gran Sabana. Allí nos volcamos en su educación.
Aquellos indígenas, que por aquel entonces vivían en bohíos
diseminados –cabañas hechas de madera y ramas–, ahora forman un
precioso poblado, agrupados en torno a la misión.
El
aislamiento y las dificultades nos obligaron, después de ocho años, a
cerrar esta misión. Nos establecimos entonces en Isiro, capital de la
subregión del Alto Uelé, zona fronteriza con los países que
protagonizan la guerra de los Grandes Lagos. Aquí atendíamos a los
pacientes de un hospital y nos encargábamos de la educación para la
prevención del SIDA, tuberculosis y toda clase de enfermedades
tropicales. Se fundó también el Centro San Martín de Porres, donde,
además de la formación de catequistas y enfermeros, se daban
conferencias y se realizaban
las más variadas actividades parroquiales, apostólicas, pastorales,
sociales y sanitarias. Ahora Isiro espera de nuevo nuestra vuelta, pues
en 1996 tuvimos que abandonarlo a causa de la guerra. En estos momentos,
tenemos una misión en Kinshasa. Otro país africano en el que abrimos
dos misiones después de la guerra de los Grandes Lagos es Camerún. Allí
se ha puesto en marcha un hospital en el que, como símbolo de familia,
trabajan diversas comunidades dominicanas. Educación integral
Cuba
es otro de los países que ha llamado la atención de nuestra congregación.
Llegamos a la isla caribeña con motivo del V Centenario del
Descubrimiento de América. Desde entonces caminamos junto al pueblo en
sus angustias, sueños y fracasos. Nuestra actitud es de escucha, de
acompañamiento; es la presencia de quien predica más con su
“estar” que con su “hacer”. Esta labor callada y valerosa es de
gran utilidad.
Finalmente,
como proyecto de futuro, la Congregación de Santo Domingo tiene el propósito
de fundar misiones en Asia. Con
toda esta labor la Congregación traduce a la vida las palabras de su
fundadora, Teresa Titos: “Con tal de que se salve un alma, que es
eterna, todos los sufrimientos son nada en comparación de esto”.
Por
Delegación de Misiones |