La luz no conoce fronteras

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na nueva Luz del Espíritu nace en el seno de la Iglesia, en Madrid, en la segunda mitad del siglo XIX, el 11 de junio de 1876: la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada (RMI), fundada por Santa Vicenta María López y Vicuña para dar continuidad a la obra iniciada años atrás por sus tíos doña Eulalia y don Manuel María Vicuña. Destinada a iluminar el corazón de tantas jóvenes de los pueblos de la geografía española que, empujadas por la necesidad y falta de recursos en la economía familiar, se ven avocadas a abandonar su hogar, su pueblo, y emigrar a la capital en busca del único trabajo remunerado posible entonces para la mujer: el trabajo de empleada del hogar.
        Jóvenes “sanas”, salidas de su entorno rural, deslumbradas por una nueva sociedad urbana, solas, sin el calor y el apoyo de su familia, marginadas por la sociedad a causa del trabajo que desempeñan, están expuestas a muchos peligros y son presa fácil...
          Son estas jóvenes las que robaron el corazón de Santa Vicenta María, y quiere ser para ellas su servidora para hacerles comprender cuánto las ama el Señor. “Para quien se siente objeto, conciencia de ser persona; explicación de la vida, a quien la vida es incógnita; la convicción de ser hija, para quien al Padre ignora; de quien por oficio sirve ser por amor servidora...” (1 Vísperas, fiesta Santa Vicenta María)
        Quiere, con mano amorosa, “prevenirlas” del mal, de la marginación del Bien, para que puedan experimentar el Amor que Dios les tiene, hacer experiencia de bien y poder llegar así a ser ellas “apóstoles en la sociedad y en sus ambientes de trabajo”.
         El medio privilegiado de ayuda y servicio a estas jóvenes es la acogida, proporcionarles un verdadero hogar. Procurando, a través de los objetivos apostólicos de su misión: la promoción integral y evangelización, dar respuestas a la situación de emigración, marginación, soledad, en que todavía viven muchas jóvenes mujeres.
         Esta situación se repite hoy, sobre todo debido al fuerte fenómeno de la emigración, en todo el mundo. “Nuestro Carisma contiene en sí fuerzas evangélicas y proféticas para responder a las necesidades de nuestras jóvenes”. (Documentos C. 1992, n. 34)
          Con sólo asomarse a cualquier “colegio” de Vicenta María, se descubre el constante ir y venir de jóvenes inquietas y buscadoras... o aparentemente derrotadas... Jóvenes, en situaciones diversas, en las que existe una aspiración común: abrirse camino en la vida.

Promoción y educación en la fe

        Las Religiosas de María Inmaculada, fieles al deseo de Santa Vicenta María, a través de su acción pastoral, dan prioridad a la promoción integral, como la llave que les abre al futuro; y a la educación en la fe, que las abre a Dios, las hace conscientes de su condición de hijas de Dios. “El contenido de nuestro anuncio evangelizador es Jesús: su nombre, su persona, sus actitudes, sus gestos, sus palabras y la doctrina siempre nueva de las bienaventuranzas”.  (Documentos C. 1992 n. 30).
          Las orientaciones congregacionales se van haciendo vida en pequeños gestos e iniciativas, sin mucho ruido... que posibilitan a las jóvenes “cultivar la vida”... experimentar el Bien... descubrir que Dios las ama... (Anuario, 2 parte).
        Las RMI utilizan una pedagogía “preventiva”, con “el esfuerzo de hacerlas crecer mediante orientaciones personales y medios educativos que potencien su ser, sus capacidades y lleguen a tener experiencias positivas de bien; que puedan vivir su compromiso cristiano: luchar contra los condicionamientos del pecado, en sus manifestaciones de abandono social, ignorancia, permisivismo moral, injusticias... Que tomen conciencia de su vocación humana en orden a su último fin y el bien de la sociedad; que se dispongan a vivir y gozar de su  liberación en Jesucristo”.
        Esta labor se realiza en las casas de RMI a través de los Sectores Apostólicos, que son verdaderas plataformas de evangelización y, a la vez, lugares de servicio y atención a sus necesidades:

  • CENTRO SOCIAL: en él se les da acogida, orientación y seguimiento. Contempla también actividades de pastoral social, ocio y tiempo libre. En él funciona una bolsa de trabajo. 

  • RESIDENCIA: se les ofrece acogida, alojamiento, en un ambiente familiar y educativo; potenciando valores humano-evangélicos, dándoles participación activa en la marcha y organización de la misma Residencia. 

  • CENTROS CULTURALES: para una capacitación intelectual y profesional que les permita acceder  adecuadamente al mundo laboral.

Hasta dar la vida

       Contemplando cómo los ambientes cambian, que las gentes son evangelizadas, que se siguen procesos de reconocimiento de la dignidad de la mujer y sus derechos a un trabajo digno y bien remunerado... Todo ello realizado desde la fuerza que emana del propio Carisma y la gracia de la fidelidad al Señor, que las Hermanas experimentamos día a día... Vivimos con gozo la pasión por Dios y la pasión por el Reino, comprometiéndonos por la joven más necesitada “hasta dar la vida por la última de ellas”, haciendo vida el ideal apostólico de nuestra fundadora, Santa Vicenta María.
          Esa pequeña luz, que el Espíritu encendió en Madrid, allá por el año de 1876, como una incipiente llama que alumbraba tímidamente, es hoy un “Faro que brilla sin Fronteras”, con carácter de universalidad, llevando el Evangelio allí donde haya alguna joven que aún no conoce la luz de la “Buena Noticia” de la Salvación en Jesucristo. 

El alcance de esta luz

        Hoy, las Religiosas de María Inmaculada están presentes en 21 países con 122 comunidades, en  Europa, América, África, y Asia.
         Haciéndose eco de las llamadas de la Iglesia ante la urgencia de la evangelización, las RMI responden con su presencia también en países y zonas de misión, tratando de inculturarse para encarnar el Evangelio en aquellos pueblos a los que son enviadas.
       Esta acción misionera se realiza especialmente en:

  • América del Norte: Centro y Sur, en 12 países y 52 comunidades; 

  • Asia: en India y Filipinas, con 15 comunidades; 

  • África: en Malí y Burkina Faso, con 5 comunidades.

        Donde, además de la acción común a todos los contextos, funcionan dispensarios, inserción en ambientes rurales con programas de acción social, educativos... y de desarrollo. En todos los campos se cuenta con ayuda de voluntarios y colaboradores que trabajan, generosamente, codo a codo con las Hermanas.

 

DATOS DE CONTACTO

 

RELIGIOSAS DE MARIA INMACULADA

Ponzano, 66
28003 MADRID
Tel 91 441 09 68
E-mail:miponzanoma@planalfa.es

Web: http://www.rmi-world.org/

Por María Esperanza Varela
Religiosa de María Inmaculada
Revista Misioneros Tercer Milenio