5 DE FEBRERO
SAN FRANCISCO BLANCO
¿Qué
puede ofrecernos hoy a los cristianos de Ourense el testimonio
de este santo?
Hay algo que puede ofrecernos este mártir, es
la frescura de la juventud. Creo que para los jóvenes ourensanos
y para todos los cristianos que siempre debemos tener el corazón
joven, la juventud de este mártir y misionero es un testimonio.
Hay quien opina que “antes” los jóvenes eran
gente de grandes ideales, dispuestos a darlo todo por aquello
en lo que creían; yo no quiero pensar que los jóvenes
del siglo XXI han olvidado o perdido esta cualidad, porque entonces
dejarían de ser jóvenes. Es un buen patrón
para la juventud ourensana el testimonio de un joven misionero
y mártir, hombre de Cristo y de los hermanos, que en lo
mejor de su juventud, cuando contaba 27 años, tuvo la hombría
de dar la vida entera por Cristo, muriendo como Él en una
cruz. Pero este momento de entrega y abandono total por Cristo
en la cruz, es si queréis, el momento cúlmen o final
de todo un proceso, de toda una niñez y juventud vivida
al lado de Cristo, aprendiendo de su Palabra, participando de
su Vida en los sacramentos, confiando en Él. Las grandes
acciones de la vida no se improvisan, y esto tenemos que tenerlo
muy claro los jóvenes.
Francisco Blanco, joven, misionero
y mártir, ayúdanos a vivir la frescura de una juventud
ilusionada con causas nobles, con la causa de Cristo y los hermanos.
Permitidme una última realidad que puede ofrecernos
nuestro paisano: la alegría de la fraternidad. ¿Qué
se le perdería a Francisco Blanco en el Japón? Se
le “perdían” hermanos porque no conocían
a Cristo. Los primeros cristianos llamaban al bautismo “Iluminación”,
porque los incorporaba a la luz de Cristo. Nosotros hemos sido
iluminados en nuestra Iniciación Cristiana y allí
se nos dijo que tocaba acrecentar esa luz.
Francisco Blanco, amigo, hermano
y protector, contágianos la alegría de la fraternidad,
del sentirnos hermanos, miembros de una misma familia, la familia
de los hijos de Dios.
Por tanto, Francisco Blanco, ¿qué ofreces?
Ofreces frescura para nuestro cristianismo adormilado, la frescura
de la cercanía de Dios a nuestra tierra, la frescura de
una juventud comprometida con Cristo, la frescura de una Iglesia
fraterna donde los demás son de nuestra familia, son hermanos
y no vecinos.
Todo esto, podemos aprenderlo a lado de Francisco Blanco,
y una vez más, os invito a vivirlo en su tierra, en Tameirón.
Pasando con nosotros el día de nuestra fiesta el 5 de febrero,
creo que experimentaremos que este santo es actual, sigue vivo
y sobre todo muy cercano a cuantos peregrinan a su casa.
Raul Alfonso González
Sacerdote natural
de Tameirón