OMPRESS-BURGOS (30-04-19) Se cumplen 100 años desde que el papa Benedicto XV escribiera una carta al entonces arzobispo de Burgos, Juan Benlloch y Vivó, solicitándole la creación de un seminario para sacerdotes misioneros. En él, los seminaristas podrían recibir una formación adecuada para su futuro como misioneros. Acababa de terminar la Primera Guerra Mundial, esta “guerra tan monstruosa” había mermado, en palabras del Papa, el número de “los pregoneros del Evangelio”, por eso, era necesario formar a “jóvenes escogidos del clero que se sintieran llamados a la evangelización”. Era el 30 de abril de 1919, hoy hace 100 años.

Aquella petición fue el germen del Seminario de Misiones Extranjeras, cuyo impulsor fue el sacerdote burgalés Gerardo Villota. Años más tarde nacería el IEME, el Instituto Español de Misiones Extranjeras, verdadero cauce misionero para los sacerdotes diocesanos españoles que en estos 100 años han seguido su vocación misionera en América y África. La misión ad gentes ya no era una tarea reservada a las religiosas y religiosos. Esta apertura a la misión de los sacerdotes diocesanos abriría también la puerta a futuros cambios de mentalidad en la Iglesia, como los sacerdotes diocesanos Fidei Donum, inspirados en la encíclica del mismo nombre de 1957. Y, tras el concilio, la apertura a la misión de cada bautizado, que recoge el mismo lema del próximo Mes Misionero Extraordinario de octubre: “Bautizados y enviados”.

Con motivo del centenario de esta carta, la capilla de Santa Tecla de la Catedral ha acogido este domingo 28 de abril una eucaristía presidida por el obispo emérito de Jaén, Mons. Ramón del Hoyo. Tras la liturgia, se ha colocado una placa conmemorativa en el número 55 de la calle Fernán González de la ciudad de Burgos, lugar donde se ubicó en 1920 aquel primer Seminario de Misiones Extranjeras.

En la actualidad el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) cuenta con 128 sacerdotes diseminados por varios países de América, África y Asia. Mantienen su carácter de sacerdotes diocesanos por lo que no pierden el vínculo con su Iglesia española de origen y establecen nuevas relaciones con los obispos de los lugares donde ejercen la misión. El trabajo apostólico de estos sacerdotes siempre se realiza en asociación con otros compañeros, que forman grupos de misión en los lugares donde son destinados.

En la actualidad, siete sacerdotes diocesanos burgaleses ejercen la misión gracias al Instituto Español de Misiones Extranjeras. Además, otros tres trabajan con el instituto en España en actividades de animación misionera. El también sacerdote burgalés Luis Ángel Plaza es su director.