OMPRESS-FILIPINAS (7-06-18) La misionera Ana Palma, nacida en Madrid pero vinculada a Granada, de la Comunidad Misionera Servidores del Evangelio, escribe desde Filipinas por sus 25 años de vocación misionera: “En esta ocasión les escribo para agradecer a Dios el don de la vocación misionera que El me regaló hace 25 años.

El Papa Francisco habla a los jóvenes de la necesidad de descubrir la misión que tenemos cada uno de nosotros en esta tierra y para eso la necesidad del discernimiento y del acompañamiento. ¡¡¡Pues sí, esto es super importante!!! No hay nada más bello y que de mas paz que encontrar la propia vocación y misión.

Hace ahora 25 años de la llamada de Dios a mi vida. Fue una experiencia fuerte y real del Amor de Jesús por mí, que cambió el rumbo de mi historia y me hizo una persona totalmente entregada por los demás. Terminé Físicas en la Facultad de Ciencias de Granada. Trabajé un año dando clases de Matemáticas en Las Adoratrices de Guadalajara y luego empecé esta nueva historia con Jesús. ¿Cómo resumir estos años?

1.AMOR PRIMERO. Jesús te ama primero todos los días, siempre y en toda circunstancia. Y por eso uno puede decir: ‘No me falta nada, con Él lo tengo todo’. 2. DARLO TODO CADA DIA. Una de mis mayores alegrías es poder darlo todo cada día, que llegue la noche y poder sentir que el cansancio del día ha sido ofrenda de amor para muchos. ‘Hay más alegría en dar que en recibir’. 3. MUCHOS NOMBRES Y ROSTROS. La vocación misionera es abrir tu corazón para que se llene de nombres, historias, rostros, familias, problemas, situaciones, y con Jesús poder amar, servir, curar, acompañar y resucitar situaciones. ‘Te daré el 100 por 1 en casas, padre, madre y hermanos’. 4. DISPONIBILIDAD A LA VOLUNTAD DE DIOS. Un eje de mi vocación es la obediencia a la voluntad de Dios manifestada por la Comunidad. Supone caminar siempre por las aguas, sin controlar, sin conocer, abriéndote a un camino nuevo en Comunidad. He vivido 13 años en Argentina y ahora 3 años en Filipinas. ‘Quien pierda su vida por mí la encontrará’. 5. ALEGRIA. No hay vocación verdadera sin alegría y no hay alegría sin responder a la vocación que Dios te da.

Un abrazo a todos y rezamos para que muchos jóvenes respondan a la vocación y misión que Dios ya ha pensado para ellos”.