OMPRESS-ROMA (8-01-19) Fides, la agencia internacional de noticias de las Obras Misionales Pontificias, acaba de publicar un informe con el balance del año 2018 de los misioneros o “bautizados comprometidos en la vida de la Iglesia”, que han fallecido en el mundo de manera violenta. Son un total de 40, casi el doble que el año 2017, la mayor parte de ellos, 35, sacerdotes. Según Fides, tras ochos consecutivos en el que el número mayor de asesinados se registraba en América, en el 2018 es África la que ocupa el primer lugar en esta trágica clasificación. También este año muchos han perdido la vida por intentos de robo en contextos sociales de extrema pobreza y violencia, en los que estos “mártires” decidieron dedicar su vida al Evangelio y a los demás.

19 sacerdotes, 1 seminarista y 1 laica han sido las víctimas en África. Dura ha sido la muerte de Thérese Deshade Kapangala, en la República Democrática del Congo. Tenía solo 24 años y se preparaba para ser postulante de las hermanas de la Sagrada Familia. Fue asesinada en enero de 2018, por la violenta represión de los militares contra las protestas por las decisiones del presidente Kabila. Thérese, que cantaba en el coro de la parroquia y era muy activa como miembro de la Legión de María, había participado en la Misa en la ciudad de Kintambo, al norte de Kinshasa. Poco después, trató de organizar una marcha de protesta. El ejército se desplegó fuera de la iglesia y abrió fuego contra los manifestantes que buscaron refugio en la iglesia. Thérese fue alcanzada por los disparos mientras trataba de proteger a un niño con su cuerpo.

También fue triste la masacre en la que los yihadistas mataron a los padres Joseph Gor y Felix Tyolaha, en Nigeria, en la aldea de Mbalom, en la parte central del país que divide el norte de mayoría musulmana del sur, habitado por cristianos. La masacre tuvo lugar al amanecer del 24 de abril de 2018, durante la misa de la mañana, muy frecuentada. Acababa de comenzar y los fieles seguían entrando en la iglesia, cuando un grupo armado comenzó a disparar. Diecinueve personas, incluidos los dos sacerdotes, fueron asesinados a sangre fría. Luego los bandidos entraron al pueblo y asaltaron y arrasaron más de 60 casas.

Anciano y muy querido era el padre Albert Toungoumale-Baba, un centroafricano de 71 años, asesinado en la parroquia de Notre Dame de Fátima, no lejos del distrito PK5 de Bangui, la capital de la República Centroafricana, donde se produjo una masacre que mató al menos a 16 personas y que dejó cien heridos. Un grupo armado atacó la parroquia mientras el padre Albert y algunos de los fieles celebraban la Misa por la fiesta de San José del 1 de mayo.

También América ha pagado un triste peaje. Murieron 12 sacerdotes, incluyendo 7 solo en México, y 3 laicos. Entre las víctimas se encuentra l Juan Miguel Contreras García, sacerdote recién ordenado. Tenía solo 33 años cuando la noche del 20 de abril de 2018 fue asesinado al final de la Santa Misa en la parroquia de San Pío de Pietrelcina en Tlajomulco, en el Estado de Jalisco, México, donde había reemplazado a otro sacerdote amenazado de muerte. Un comando irrumpió en la iglesia en dirección a la sacristía, donde abrió fuego contra el sacerdote.

El padre Carlos Riudavets Montes, sacerdote español de 75 años de la Compañía de Jesús, dedicaba su vida a la educación de las familias en las comunidades nativas de la Amazonía. Fue encontrado atado y con signos de violencia en la comunidad indígena peruana de Yamakentsa. El padre Riudavets había formado a cientos de líderes indios y estaba totalmente dedicado a su misión, siempre disponible.

Como señala Fides, de todas estas historias surge un denominador común, cómo sacerdotes, religiosas y laicos comparten la situación de las personas con las que conviven, llevando un testimonio evangélico de amor y de servicio a los demás, y también de valentía frente a situaciones de peligro, en las que permanecen en el lugar y siguen fieles a los compromisos adquiridos.

 

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