OMPRESS-ARGENTINA (18-05-20) Con una misa en la parroquia de Nuestra Señora de Loreto se han marcado esto cuatro siglos y medio de presencia episcopal en la segunda ciudad más poblada de la patria del Papa Francisco. El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, se dirigió en su homilía a todos los fieles que acompañaron la celebración desde sus hogares a través de YouTube o de las redes sociales: “Celebramos hoy el jubileo de nuestra arquidiócesis, 450 años de su creación, y lo hacemos mientras transitamos esta pandemia que aflige al mundo y nos aflige también a nosotros”, por lo que animó a orar a Dios, por el fin de la pandemia y para que ayude a quienes padecen las consecuencias y a quienes están trabajando por vencerla.

“Nosotros nos preguntamos: ¿Para qué se crea una diócesis? Se crea para que la Palabra del Señor, para que su Evangelio resuene en el corazón de las personas que viven en ese ámbito, sobre todo para que esa Palabra que es gracia, llegue también transformando los corazones por la gracia de los sacramentos que se nos ofrecen”, explicó. Al celebrar este aniversario, “estamos invitados a volver a esta inspiración inicial, a desear que el Evangelio esté en nuestros corazones”.

Al mirar a estos 450 años se alegraba al ver los frutos de santidad en la Iglesia de Córdoba: “En nuestra arquidiócesis tenemos un regalo importantísimo de parte del Señor, una diócesis transitada por santos. Dos de los mártires rioplatenses, Juan del Castillo y Alonso Rodríguez, estudiaron en la Universidad de Córdoba y fueron ordenados en Córdoba. Después fueron mártires, en las misiones jesuíticas. La beata Mama Antula pasó por Córdoba, organizó ejercicios espirituales en ausencia de los padres jesuitas. San Alberto Hurtado hizo su noviciado como jesuita en Córdoba”. Recordó además que “San Juan Pablo II nos visitó en el año 1987. Y después de la visita tuvimos el regalo de que la Iglesia proclamara solemnemente la santidad de San José Gabriel del Rosario Brochero, alguien que nació, vivió y falleció entre nosotros. Y la beata María del Tránsito Cabanillas, y la beata Catalina de María Rodríguez, y el beato Enrique Angelelli, y ahora nos estamos aproximando seguramente a la proclamación del venerable fray Mamerto Esquiú como beato, antiguo obispo de Córdoba. Y están también los venerables fray José León Torres, fundador de las Hermanas Mercedarias, sor Leonor de Santa María Ocampo, y seguramente muchos santos ‘de la puerta de al lado’ como dice el papa Francisco, conocidos sólo por Dios. “Esto es un regalo que el Señor, sin merecerlo, nos ha hecho a los cordobeses”, y también un desafío: “Así como ellos en las circunstancias que les tocó vivir fueron fieles al camino de Jesús, así también nosotros, apoyándonos en Su amor y con la fuerza del Espíritu, podemos recorrer esa senda”.