OMPRESS-MADRID (16-03-18) Ayer se cumplían 50 años del fallecimiento del creador del DOMUND, el primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias, Ángel Sagarmínaga. Don Ángel fue el “hombre del DOMUND”, el que lo echó a andar tras su instauración en la Iglesia universal por el Papa Pío XI en 1926. Aquel año tuvo lugar el primer Domingo Mundial de las Misiones, en el que sólo colaboraron dos diócesis españolas. Todavía no había creado la palabra DOMUND, de DOMingo MUNDial, que se le ocurriría más adelante. Año tras año fue motivando a todos, a fieles, a párrocos, a obispos, a religiosos, hasta lograr que el DOMUND, la Infancia Misionera y las Vocaciones Nativas estuvieran en el calendario de todos los católicos.

Ángel Sagarmínaga Mendieta nació en Yurre, Vizcaya, en 1890. Se formó en el Seminario de Comillas y se ordenó sacerdote en 1916. Fue profesor en el seminario de Vitoria, diócesis que, en aquel entonces, abarcaba también las diócesis de Bilbao, Calahorra, San Sebastián y Santander. Además era el director de Propaganda Fide de la diócesis, precisamente en una especie de delegado de misiones en una de las zonas más misioneras de España.

En 1926 fue nombrado Director Nacional, cargo que ostentaría hasta su muerte, en 1968. De 1936 a 1938, con la Guerra Civil, estuvo refugiado en la embajada de Noruega. En 1946 convocó el Congreso de la Unión Misional en Burgos. Ese mismo año se iniciaban las Semanas Misionales de Burgos. Cada año visitaba todos los seminarios de España, a todos los obispos y a tantas comunidades religiosas como le diera el tiempo. Sus cartas personales se cuentan por miles.

Cuando falleció, el conocido sacerdote y periodista, José Luis Martín Descalzo, decía en ABC que don Ángel no lanzó una colecta, “sino un estilo, un aire de ser católico… un estilo abierto al mundo entero”.