OMPRESS-FILIPINAS (10-03-21) La Iglesia filipina ha presentado los templos de peregrinación para los fieles del país que quieran ganar la indulgencia plenaria y unirse a la celebración de los cinco siglos de la llegada del Evangelio al país con más católicos de Asia. Son 537 los templos – que incluyen parroquias, capillas y lugares de peregrinación – en los que los filipinos pueden ganar la indulgencia de este jubileo que la Iglesia filipina lleva años preparando. Muchos de ellos se remontan a la época de la primera evangelización y de la llegada de los primeros misioneros. Así el próximo 4 de abril, Domingo de Pascua, se abrirán simultáneamente las “puertas santas” de los 537 templos, día en que se celebró la primera misa en Filipinas, hace cinco siglos. Permanecerán abiertas hasta el 22 de abril de 2022.

El Papa Francisco enviaba un decreto aprobando la indulgencia plenaria para todos los fieles que realicen una peregrinación a una de las “Iglesias jubilares”. En el decreto de la Penitenciaría Apostólica se pide a los peregrinos que recen “por la fidelidad del pueblo filipino a su vocación cristiana, por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas y por la defensa de la familia, concluyendo con la oración del Señor, la profesión de fe y una invocación a la Santísima Virgen María”. En medio de la pandemia de Covid-19, se ha extendido la indulgencia a los enfermos, los ancianos y todos aquellos que no pueden salir de sus hogares. El decreto pide a los sacerdotes que faciliten la celebración del sacramento de la Penitencia y la administración de la comunión a los enfermos.

Precisamente el viaje del Papa a Filipinas en 2015, fue un momento cumbre en la preparación de este quinto centenario. “Ahora que la Iglesia en Filipinas mira hacia el quinto centenario de su evangelización”, les decía el Papa entonces, “sentimos gratitud por el legado que han dejado tantos obispos, sacerdotes y religiosos de generaciones pasadas. Ellos trabajaron, no sólo para predicar el Evangelio y edificar la Iglesia en este país, sino también para forjar una sociedad animada por el mensaje del Evangelio de la caridad, el perdón y la solidaridad al servicio del bien común”. Y al despedirse les recordó que ser el principal país católico de Asia “es un don especial de Dios, una especial bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia”.