OMPRESS-ROMA (08-10-19) Ayer, día 7 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario, millones de fieles de todo el mundo se unían al rezo de la plegaria mariana, teniendo como referencia la Basílica de Santa María la Mayor, el primer templo cristiano dedicado al culto a la Madre de Dios. Fue Radio María la encargada de organizar este evento, promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Obras Misionales Pontificias. De hecho, el cardenal Fernando Filoni, prefecto de esta Congregación, fue quien guió el rezo del rosario. Ha sido uno de los tres grandes eventos que tendrán lugar en la Ciudad Eterna con motivo del Mes Misionero Extraordinario. El primero fue las Vísperas Misioneras del 1 de octubre con el Papa Francisco y, el tercero, tras este rosario, será la celebración de la Misa del Domund, el Domingo de las Misiones, presidida también por el Papa, el próximo 20 de octubre.

Las casi ochenta emisoras de Radio María en los cinco continentes dieron al posibilidad que se unieron en la oración fieles de 70 países. Cinco fueron las lenguas utilizadas en los cinco misterios rezados: latín, francés, español, chino, inglés. En estas lenguas se rezaron la primera parte del Avemaría, pero en cada país, parroquia y comunidad que se unió al rosario, los fieles respondían en su propia lengua. Como nota curiosa, tras cada “Santa María, Madre de Dios…” se hacía una pausa de unos tres segundos, para dar oportunidad a que los fieles con las lenguas cuyo texto es más largo, – entre ellas el húngaro – pudieran seguir el ritmo de la plegaria. El rosario pudo seguirse a través de la radio y también por vídeo a través de las diversas redes sociales.

Como explicaba uno de los responsables de Radio María: “En este Mes Misionero Extraordinario, el Papa Francisco pide a la Iglesia universal a promover iniciativas y, de manera especial, la oración, alma de toda misión, para despertar el entusiasmo misionero. Por ello, es un honor servir a la Iglesia uniendo a los fieles de los cinco continentes a rezar juntos”.

Tras el rezo del rosario, el cardenal Filoni, seguido de los fieles, se dirigió a la capilla del Icono de la Virgen, Salus Populi Romani, una imagen de la Virgen que la tradición atribuye a la devoción de los primeros cristianos de Roma. Un momento simbólico que unió a todos los fieles de hoy con los de ayer en la común tarea misionera de llevar a todos los hombres la buena noticia del Evangelio.