OMPRESS-FRANCIA (4-06-19) El próximo fin de semana tendrá lugar la clausura del año jubilar dedicado a San Vicente Ferrer en la diócesis de Vannes, en la Bretaña francesa. Se cumplen 600 años del fallecimiento del santo valenciano y de su presencia evangelizadora entre los bretones que marcó una antes y un después en la evangelización de esta zona de Francia. El año jubilar celebrado en la archidiócesis de Valencia, concluía el pasado abril, tras un año en el que han ido a la par las celebraciones y la valoración del legado espiritual de San Vicente tanto en la archidiócesis española como en la diócesis francesa.

Como su representante en este importante acontecimiento el Papa Francisco ha enviado al cardenal Dominique Mamberti, Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. Como explicaba el Papa en la carta envida con este motivo: “‘En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre’ (Juan 14, 12). Estas palabras de Jesús han encontrado un claro reflejo en la actividad apostólica de San Vicente Ferrer, que lleno de fe y celo por la salvación de las almas, la corrección de las costumbres y la propagación de la fe, tras ser curado de una grave enfermedad por Cristo, predicó de modo asiduo, sobre todo en España y Francia”.

San Vicente Ferrer vivió durante la crisis del Cisma de Occidente en Europa. Fraile dominico, desarrolló una ardua labor misionera por gran parte de Europa. Su fama era tal que los pueblos salían a recibirlo cuando llegaba a predicarles y pasaba la jornada visitando a los más necesitados. En Bretaña pasó poco más de un año, hasta su muerte, desde el 3 de marzo de 1418 hasta el 5 de abril de 1419. Según cuentan quienes le escucharon, su palabra conmovía los corazones, y fueron varios los milagros que llevó a cabo. Todo ello se recoge en las actas de su canonización, en las que cientos de testigos de la región, de toda condición y clase social, contaron lo que habían visto. La estancia de San Vicente Ferrer en Bretaña fue un antes y un después en la evangelización, algo que, 600 años después, todavía se recuerda. Es muy venerada en Vannes, la casa donde falleció en el número 17 de la Plaza de Valencia, muy cerca de la catedral.

Este viernes 7 de junio tendrá lugar por la tarde la representación del Oratorio: “La vida de San Vicente Ferrer en Bretaña”, en la Basílica Catedral de San Pedro de Vannes, escenario en su momento de la predicación del santo. El domingo, 9 de junio, en el puerto de Vannes, una misa solemne marcará el fin del jubileo, junto a la bendición de una estatua gigante de San Vicente, que ocupará su lugar en el famoso “Valle de los Santos” de Carnoët, donde cada santo bretón tiene una estatua gigante. Después tendrá lugar un festival tradicional bretón de bailes, “Fest Deiz”, como son conocidos, y, para finalizar el día fuegos artificiales y proyección de imágenes en las murallas de Vannes.