OMPRESS-BRASIL (6-05-20) Los obispos de la región expresan su preocupación por el avance del covid-19 en la Amazonia, donde la enfermedad se está extendiendo cada vez más. Los obispos manifiestan que la tasa de mortalidad en la región amazónica es una de las más altas de Brasil y ya está teniendo lugar el colapso de los sistemas de salud en las principales ciudades, como Manaus y Belém. Las estadísticas proporcionadas por los medios no se corresponden con la realidad, denuncian, dado que muchas personas con síntomas obvios de la enfermedad mueren en el hogar sin asistencia médica y sin acceso a un hospital.

“La región”, explica la nota, “tiene la proporción más baja de hospitales en el país, con baja y alta complejidad (solo 10%). Grandes áreas del territorio amazónico no cuentan con camas de UCI y solo unos pocos municipios cumplen con los requisitos mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en número de camas y UCI por habitante (10 camas de UCI por cada 100 mil usuarios)”. La crisis no sólo afecta a los pueblos indígenas, también las poblaciones urbanas de los núcleos de población amazónicos están expuestas. En las periferias de estos núcleos hay falta de saneamiento básico, vivienda digna, alimentos y empleo. Son migrantes, refugiados, pueblos indígenas urbanos, trabajadores industriales, trabajadores domésticos, personas que viven del trabajo informal.

La situación no sólo afecta a las personas. Según denuncian estos 65 obispos, la minería y la deforestación para el monocultivo de soja y la cría de ganado para la exportación han aumentado de manera alarmante en los últimos años, pero se han agudizado con la crisis sanitaria: “según el sistema Deter-B, desarrollado por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), la deforestación en la selva amazónica creció un 29,9% en marzo de 2020, en comparación con el mismo mes del año pasado. Contribuyó a este crecimiento, la notable reducción de las inspecciones y el continuo discurso político del gobierno federal contra la protección del medio ambiente y las áreas indígenas protegidas por la Constitución Federal”.

Por eso piden que se salven las vidas humanas, que se rechacen “discursos que descalifiquen y desacrediten la efectividad de las estrategias científicas”, que se adopten “medidas restrictivas para la entrada de personas en todos los territorios indígenas, debido al riesgo de transmisión del nuevo coronavirus”, proporcionar equipo de protección para las personas, proteger a los profesionales de la salud que trabajan en primera línea, garantizar la seguridad alimentaria de estos pueblos y fortalecer las medidas de inspección contra la deforestación y la minería.