OMPRESS-BERLÍN (30-01-20) Al menos 810 personas murieron cruzando desiertos, ríos y zonas remotas en diferentes rutas de migración en América en 2019, convirtiendo este año en uno de los que más muertes se han registrado. Son los datos que presentaba este mismo martes el Centro de Análisis de datos de la Organización Internacional para la Migración con sede en Berlín.

Esta agencia de las Naciones Unidas reconocía que 2019 ha sido el año con mayor número de muertes documentadas en esta región del mundo desde que comenzara a recopilar este tipo de datos hace ya seis años.

La región fronteriza entre México y Estados Unidos es uno de los lugares donde más visibles son las muertes de los emigrantes en América. La mayoría de las muertes en esta frontera tienen lugar en las aguas del río Bravo/río Grande, que se extiende entre el estado estadounidense de Texas y el estado mexicano de Tamaulipas. 109 personas perdieron la vida en 2019, un aumento del 26,7 por ciento respecto a las 86 muertes registradas en 2018. Desde 2014 son 3.800 las muertes en las rutas de migración de América.

El Papa Francisco en su intervención a principios de este mes ante el Cuerpo Diplomático señalaba esta tragedia de tantos seres humanos “que huyen de situaciones de conflicto o de la pobreza extrema”. Por eso, “es necesario recordar que en el mundo hay varios miles de personas, con legítimas peticiones de asilo y necesidades humanitarias y de protección probada, que no son identificadas adecuadamente. Muchas arriesgan su vida en viajes peligrosos por tierra y sobre todo por mar. Se continúa constatando con dolor que el mar Mediterráneo sigue siendo un gran cementerio. Por tanto, es cada vez más urgente que todos los Estados se hagan cargo de la responsabilidad de encontrar soluciones duraderas”.