OMPRESS-SRI LANKA (14-04-20) A un año de los atentados que tuvieron lugar en Sri Lanka, la respuesta de los fieles católicos y de sus líderes ha sido un mensaje de perdón y reconciliación desde las mismas Iglesias atacadas. El 19 de abril de 2019, nueve terroristas suicidas atacaron dos iglesias católicas, una iglesia evangélica y tres hoteles, asesinando a 259 personas e hiriendo a más de 500. Los terroristas pertenecían a un grupo islamista conocido como National Thowheeth Jama’ath y eran todos ciudadanos de Sri Lanka.

Durante la Misa de Pascua de este Domingo de Resurrección, el cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, afirmaba que los católicos de Sri Lanka han perdonado a los terroristas que atacaron las iglesias: “El año pasado, unos jóvenes descarriados nos atacaron y nosotros, como humanos, podríamos haber dado una respuesta humana y egoísta. Pero hemos meditado en las enseñanzas de Cristo y les amamos, les perdonamos y nos compadecimos de ellos”. El cardenal decía estas palabras durante la transmisión de la misa desde su domicilio, debido a la crisis del coronavirus.

Para conmemorar el aniversario de los ataques tendrá lugar una ceremonia sin fieles. De hecho, durante la Pascua se celebraron misas a puerta cerrada en las dos iglesias católicas atacadas: el Santuario de San Antonio en la capital, Colombo, y la Iglesia de San Sebastián en Negombo. Más de 150 personas fueron asesinadas en las dos iglesias. Los fieles esperaban haber celebrado la Pascua este año en ambos lugares de culto como una manifestación de esperanza tras aquella tragedia pero las restricciones impuestas por el gobierno, como en tantas partes del mundo, les han obligado a celebrar la Pascua desde sus casas.

En el país son 218 las personas contagiadas y ha habido 7 fallecimientos por Covid-19. Como en Fátima o en el santuario guadalupano de México, donde ha habido consagraciones a la Virgen para pedir su protección, también en Sri Lanka, el pasado 3 de abril, el cardenal Malcolm Ranjith también hizo una consagración a la Virgen, a los pies de nuestra Señora de Lanka, en nombre de todos los católicos para pedir que proteja a la nación y al mundo entero.