OMPRESS-SANTIAGO DE COMPOSTELA (22-01-20) Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela ha escrito una carta pastoral a las niñas y niños de esta archidiócesis gallega con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera. “También este año quiero compartir con vosotros”, les dice a los pequeños, “la exigencia misionera de la vocación cristiana para anunciar que Dios nos ama como nos lo ha manifestado en el nacimiento de su Hijo Jesús. Él ha sido el primer gran misionero del amor de Dios.

El día 26 de enero la Iglesia nos presenta la Jornada de la Infancia Misionera con el lema: ‘Con Jesús a Egipto ¡En Marcha!’, invitándonos a acompañar a Jesús con María y José a Egipto. Desde los primeros momentos de su vida se oponen a Jesús y le persiguen. Nos ponemos en marcha con Él intuyendo el sufrimiento que supuso el tener que huir a un país desconocido al verse perseguido por el rey Herodes. Pero esto le configuró como misionero, obedeciendo a la voluntad de Dios Padre.

‘Cuando los Magos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes’ (Mt 2, 13-15). María y José viven unidos en la oración, la obediencia a Dios, el amor mutuo, el trabajo, el dolor y las pruebas. Son un ejemplo para nuestras familias. Nos podemos imaginar cuáles fueron las dificultades y las incomodidades que encontraron en el camino y ya después viviendo en Egipto, viendo a muchas familias migrantes, refugiadas y desplazadas forzosamente entre nosotros. La Sagrada Familia tuvo que recorrer a pie unos 690 Km por caminos desconocidos para preservar la seguridad del Niño, con un calor agobiante por el día y un frío gélido por la noche, pasando hambre y sed. Es difícil hacernos una idea en nuestras circunstancias actuales cuando disponemos de medios de transporte cómodos y rápidos.

Pero todo ello hemos de comprenderlo en el plan providencial de Dios que no abandona nunca a los débiles y a los pequeños. Acoger el espíritu misionero nos lleva a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás y anunciarles la buena nueva del Evangelio. Siempre me alegra vuestra presencia y participación en la catequesis y conocer vuestras iniciativas e inquietudes. También este año quiero recordaros que sois los pequeños misioneros que imitando a Jesús comunicáis que Dios nos ama, una noticia que tiene que llegar hasta el confín de la tierra. Aunque las dificultades no sean pequeñas, estas no deben acobardarnos confiando en la providencia de Dios Padre que está siempre pendiente de nosotros. No podemos llevar adelante nuestra misión, como bautizados, sin la confianza en el Señor.

El Papa recuerda que ‘la Jornada de la Infancia Misionera es la fiesta de los niños que viven con alegría el don de la fe y rezan para que la luz de Jesús llegue a todos los niños del mundo’. Con el Niño Jesús en marcha tratad de ser misioneros mirándole y viéndole en los demás niños. No olvidéis que estáis ayudando a millones de niños y niñas que necesitan de vuestra oración, sacrificio y amor, ayudándoles a conocer a Jesús y a tener una buena formación. Ellos esperan vuestra respuesta. Os lo agradezco también en su nombre. Rezo por vosotros y pido que el Niño Dios os bendiga a vosotros, a vuestras familias y a nuestra Diócesis. No os olvidéis de rezar por mí”.