OMPRESS-COLOMBIA (1-12-20) Así define el misionero italiano Giacinto Franzoi los acuerdos entre el estado colombiano y las FARC que se firmaron hace cuatro años. En este año 2020 ha habido en Colombia más de 70 masacres con decenas de personas asesinadas. El misionero de la Consolata ha pasado 30 años en el valle de río Caguán, en el Caquetá, en medio de la guerra de la coca, y habla a la agencia SIR de la Conferencia Episcopal Italiana sobre aquellos acuerdos y sus resultados. Fue el 24 de noviembre de 2016, cuando se firmaron en el Teatro Colón de Bogotá.

“Hay que destacar el papel de quienes creyeron en esta salida del problema y de los portadores de la cultura de convivencia, a través del diálogo, el debate y el reconocimiento mutuo. Felicitaciones también a los campesinos de Remolino (donde prestó su servicio el padre Giacinto), que sembraron un árbol diferente a la mala yerba (la coca). Una empresa, Chocaguan, pensada desde la parroquia y administrada por el comité de productores de cacao. Una pequeña piedra en el difícil mosaico de la paz”. El misionero estuvo entre los impulsores del proyecto “No solo coca, sí al café”, para la producción alternativa como salida de los campesinos colombianos al narcotráfico, lanzado a finales de los 90 por el obispo Augusto Castro y los misioneros de la Consolata”.

Lamentablemente, “los esfuerzos realizados en los más de cuatro años de diálogo parecen ahora escritos en la arena. Ha prevalecido el viento de la venganza, la acción de fuerzas ocultas (políticas y económicas), la incapacidad de perdonar y reconciliarse por un proyecto común”. Permanece así el status quo y la incertidumbre sobre el futuro: “Muchas madres tendrán que esperar aún más para poder identificar y llorar a sus hijos”, añade el padre Giacinto. En julio fue asesinado en Caquetá Mario Paciolla, un cooperante italiano de Naciones Unidas: “Lo mataron para bloquear la paz. También lo experimenté en mi piel, tras una redada en abril de 2008, en mi parroquia de Remolino, cuando me abrieron un proceso acusándome de ser colaborador de las FARC”.

Según fuentes como el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, este año ha habido 77 masacres con 309 personas asesinadas en ataques perpetrados por diversos grupos armados, desde disidentes de las FARC hasta bandas del crimen organizado y el narcotráfico.