OMPRESS-POLONIA (9-12-20) Las Obras Misionales Pontificias en Polonia lanzan una campaña especial de apoyo a los seminaristas y seminarios en misión, con la idea de apoyar las vocaciones. También han lanzado iniciativas tan pintorescas como “Misión Buquet”. Han centrado su apoyo en dos seminarios: el Seminario Teológico Superior Interdiocesano San Juan María Vianney en Madagascar, que cuenta con 100 seminaristas y 6 formadores, y el Seminario Mayor de San Agustín en Iquitos, Perú, con 20 seminaristas y 2 formadores.

Una de las Obras Misionales es la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que lleva más de cien años –nada menos que desde 1889 – apoyando a las vocaciones en los territorios de misión de todo el mundo. Cada año 80.000 seminaristas reciben su ayuda, material y espiritual de las OMP de 120 países del mundo, porque incluso los más pobres ponen su granito de arena en esta apuesta por el futuro de la Iglesia. Son muchas las necesidades de estas vocaciones y más en la situación de pandemia. En España la campaña de San Pedro Apóstol, Vocaciones Nativas, se celebra conjuntamente con la de vocaciones a mediados de año. En Polonia han creído oportuno lanzar esta campaña de adopción de seminaristas ahora recordando a los fieles, con anuncios, cuñas de radio y en las redes sociales, que “el seminarista de hoy será el sacerdote del mañana”.

Recuerdan que el coste de mantener a un seminarista en Madagascar es de 920 dólares al año. El seminario de San Juan María Vianney tiene muchas necesidades, explican desde las OMP de Polonia, su capilla necesita una ampliación, la cocina es prácticamente de campaña, no tienen agua corriente y la biblioteca es muy pobre… Por eso animan a adoptar, desde Polonia, a un seminarista de este seminario. Para ello también han lanzado “Mission Bouquet”, para que todos los que tengan algo que celebrar recuerden a estas vocaciones. “Es una propuesta dirigida a un público amplio: diáconos, monjas y religiosos que hacen votos, así como a recién casados y jubilados que celebran aniversarios”, para que animen a sus invitados a hacer una donación con esta intención, explican. “Es una expresión de gratitud por el don del sacerdocio, el matrimonio, la vocación y el don de la vida”.