OMPRESS-CAMERÚN (23-04-20) El obispo de Bamenda, en Camerún, hace un llamamiento al cese de la guerra civil que castiga a su país, un enfrentamiento entre la mayoría francófona y la minoría anglófona. “Después de tantos años luchando y matándose unos a otros, ahora es el momento de la paz”, escribe Mons. Andrew Nkea Fuanya, arzobispo de Bamenda, en la carta pastoral “Ahora es tiempo de paz”, publicada el 17 de abril, en la que lanza un llamamiento a poner fin a la violencia en las dos regiones anglófonas que luchan por separarse de Camerún.

En Camerún sigue vivo el conflicto que mantienen las zonas anglófonas –la “Ambazonia” proclamó de forma unilateral su independencia de Camerún en octubre de 2017– con el gobierno de Yaundé. Los enfrentamientos entre guerrilleros ambazónicos y el ejército camerunés han provocado el desplazamiento forzoso de 656.000 personas, el fallecimiento de cientos de activistas, así como el cierre de colegios (se estima que 800.000 niños se han visto afectados) y centros médicos, mucho antes de la llegada del coronavirus. Un conflicto que se remonta a la independencia de Camerún, en 1961, tras la unificación de las colonias francesa y británica en un solo país.

“Como todos deberíamos haber aprendido, es fácil comenzar una guerra, pero nunca es fácil terminarla. Con violencia, masacres y devastación se pierde todo; pero podemos lograr tener de nuevo todo buscando sinceramente la justicia, la reconciliación y la paz”, subraya el obispo camerunés. Recordando su papel de “Pastor del rebaño”, el arzobispo de Bamenda recuerda su deber de “asegurarse de que los lobos no devoren a las ovejas de Dios o que las ovejas más fuertes no maten a las más débiles”.

“Cada uno de nosotros tiene el derecho y la razón para reaccionar contra cualquier injusticia cometida”, dice Monseñor Nkea, pero esto no significa que debemos recurrir a la violencia. “Buscar la paz o un alto el fuego no es un signo de debilidad o cobardía; por el contrario, muestra madurez y sincero amor por la patria y por los demás”.