Cáritas, Manos Unidas y Obras Misionales Pontificias comparten  una mesa redonda para hablar sobre la Misión en los actos de “El Domund al descubierto” en Galicia

Ayer por la tarde en el salón de actos de la Diputación Provincial de Lugo tenía lugar la mesa redonda “La caridad, alma de la misión”. Esta segunda actividad de “El DOMUND al descubierto”, que está haciendo visible en diversas ciudades gallegas la labor de la Iglesia misionera y el compromiso misionero de todos los fieles, ha reunido a las tres grandes instituciones – Cáritas, Manos Unidas, Obras Misionales Pontificias – que, en nuestro país, fomentan el “salir a las periferias espirituales y materiales”, en palabras del Papa Francisco.

En la mesa redonda, moderada por el Vicario de Pastoral de la diócesis de Lugo, Luis Manuel Rodríguez, intervinieron Mónica Yáñez Devesa, secretaria general de Cáritas diocesana, Laura Campoy Vázquez, presidenta diocesana de Manos Unidas, y Jesús Manuel Santiago Vázquez, director diocesano de Obras Misionales Pontificias.

En la introducción al acto, Luis Manuel Rodríguez recordó que el amor, la caridad, es el fundamento de todo. Señaló que toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano, como decía el Papa Benedicto XVI, en su primera encíclica Deus caritas est.

Las intervenciones de los tres representantes diocesanos de las instituciones convergieron en aspectos esenciales, siendo siempre fieles al carisma de cada una de ellas. Coincidieron en que el compromiso de los creyentes, en el ejercicio de la caridad, es lo que está detrás de toda su labor. Cada jornada, cada campaña, que se organiza interpela a la persona, y el fruto es este compromiso. Como consecuencia de ello está el hecho de que en las tres hay una increíble participación del voluntariado. No son instituciones comerciales. Están integradas por miles y miles de voluntarios que, con sus pequeños y grandes gestos, ponen a disposición de la Iglesia, aquí y allá, sus talentos, recursos y tiempo.

Por eso, la actividad caritativa de estas instituciones no es una simple donación material o económica, implica siempre el acompañamiento a la persona. Es lo primero que se pide, que la persona se sienta acogida, se sienta amada, lo que implica, en el que ejercita la caridad, todo un compromiso de vida.

Es cierto que, a través de la sensibilización y bajo fórmulas distintas y estrategias diversas, Caritas, Manos Unidas y las Obras Misionales Pontificias tratan de crear una sociedad más solidaria con los necesitados. Sin embargo, lo que caracteriza esta sensibilización es que no busca la simple solidaridad, sino el ejercicio de la caridad cristiana, transformada en evangelizadora por el testimonio de quienes la hacen realidad. Se rompe, así, la falsa dicotomía entre proyectos sociales y pastorales, para convertirse en proyectos de amor. Todo se transforma así en anuncio del Evangelio.

El obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco, concluyó el acto con unas palabras de agradecimiento a la Delegación de Misiones y a las Obras Misionales Pontificias por haber reunido, en una misma mesa, a tres instituciones que viven el compromiso del amor y la caridad, saliendo al encuentro de los más pobres. Una caridad que remite necesariamente a Dios, porque la caridad es el sacramento con el que la mano de Dios toca la fragilidad humana. Cuando se vive la caridad no es una institución la que está presente sino la misma Iglesia, toda ella entera, un acto que trasciende a esa misma institución.

 

 

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