OMPRESS-WALSINGHAM (30-03-20) Cuatro días después de que los fieles en Portugal, España, y otros países como Irlanda, consagraran sus países y a sus conciudadanos a la Virgen María en Fátima, buscando su protección contra la pandemia, Inglaterra era dedicada de nuevo a María ayer domingo.

La rededicación de Inglaterra como “la dote de María” se estaba preparando desde 2017, pero la ceremonia, que tuvo lugar ayer a las 12:00h en el santuario de Walsingham, se aceleró debido a la crisis del coronavirus. “La pandemia actual es un ejemplo de por qué la rededicación es tan importante en este momento”, dijo el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, que pidió a todos los católicos en Inglaterra que consideraran cómo podrían contribuir personalmente a esta “dote”. “¡Somos la dote de María!”, decía, “por favor enriquezca esta dote ofreciéndole a ella lo mejor que pueda dar”.

Se trata de una segunda dedicación, después de la hecha por el rey Ricardo II en la abadía de Westminster el día del Corpus Christi de 1381.

La dedicación original de Inglaterra como “dote de María” tuvo lugar el día del Corpus Christi de 1381 de manos del rey Ricardo II. En aquella época, la ley inglesa requería que, al casarse, un esposo debía proporcionarle a su esposa una porción de su tierra y dinero, para poder mantenerse a sí misma en caso de que el esposo muriera antes que ella. Es lo que se conocía como la dote de la viuda.

El rector del santuario mariano nacional en Walsingham, Mons. John Armitage, emitió una declaración conjunta con su homólogo anglicano, el reverendo Kevin Smith, que decía: “Hoy, el miedo y la incertidumbre sobre el futuro están afectando a millones de vidas en todo el mundo y aquí en nuestras propias comunidades y familias. Vemos en María a alguien que no estaba protegida del dolor y las dificultades de la vida. Es por eso que podemos mirar a Mary con confianza y esperanza en tiempos de tristeza y alegría”.

La preparación para la ceremonia que tuvo lugar ayer comenzó a principios de año, en la Solemnidad de la Madre de Dios del 1 de enero, cuando se invitó a los católicos en Inglaterra a prepararse rezando el Rosario y el Ángelus. El 12 de febrero, el arzobispo de Westminster, el cardenal Vincent Nichols, Mons. John Armitage, rector del santuario de Walsingham y la pintora Amanda de Pulford llevaron a Roma un icono, recién pintado, llamado “The Dowry Painting” (La pintura de la dote). Tras la bendición por el Papa, el icono ha permanecido en el santuario de Walsingham para la misa de rededicación.

Fundado por Richeldis de Faverches en 1061, el santuario de Walsingham fue destruido por Enrique VIII en 1538, y restaurado en 1922 por el padre Hope Patten, vicario anglicano de Walsingham. Este santuario de peregrinación medieval fue visitado por miles de peregrinos de Inglaterra y Europa. Se le llegó a conocer como la “Nazaret de Inglaterra”, por las apariciones a Richeldis de Faverches, en las que se le mostraba la casa de la Anunciación en Nazaret, y se le pedía que construyera una casa similar. En la actualidad es un lugar de veneración a María tanto de católicos como anglicanos.