OMPRESS-BURKINA FASO (07-05-19) Uagadugú, la capital de Burkina Faso, significa en mossi – la lengua de la zona –el “lugar donde se recibe el honor y el respeto”. Eso es lo que buscan los 78 jóvenes del Seminario San Juan Bautista de Uagadugú, prepararse para ser dignos sacerdotes. Son chicos llegados de todos los rincones de este país del Sahel, donde la cercanía del Sáhara se nota en las frecuentes épocas de sequía. Los seminaristas cuentan con el apoyo económico de sus familias y de la Iglesia burkinesa para decir “Sí al sueño de Dios”, el lema de este año para las Jornadas de Oración por las Vocaciones y de Vocaciones Nativas.

Sin embargo, en un país con unos ingresos per cápita de 1.879 dólares – en España, el PIB es de 40.000 dólares – es muy difícil afrontar el día a día de estos seminaristas. Por eso, la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol les ha ayudado desde la fundación de este seminario en 1977 enviando todos los años la aportación que hacen los fieles a las vocaciones en países de misión. La Jornada de Vocaciones Nativas y los donativos de todo el año permiten enviar a estos seminarios con necesidades de África y Asia unos dineros muy necesarios. Este año han sido 31.000 euros para el día a día de los seminaristas (comida, libros, agua y luz…), y otros 15.000 euros para arreglar los tejados y pintar. Porque, aunque llueve relativamente poco, cuando lo hace llueve de verdad. Los tejados de los edificios, que ya tenían 40 años, se están revisando, reparando e impermeabilizando. Además con la pintura en habitaciones y exteriores quedará como nuevo para aguantar otros cuarenta años.

El Seminario San Juan Bautista además es el más importante de este país de mayoría musulmana y del que sólo el 20% de sus 15 millones de habitantes es católico. En él tienen lugar las ordenaciones sacerdotales del país. A él acuden a formarse y a estudiar, junto a los 78 seminaristas diocesanos, otros 25 religiosos en formación de diversas congregaciones. Y de él han salido casi mil sacerdotes y varios obispos que son el presente de la Iglesia en Burkina Faso. Además hay que ser valientes para prepararse al sacerdocio en este país donde el pasado febrero asesinaban al misionero salesiano español Antonio César Fernández, víctima del integrismo islámico.