OMPRESS-BRASIL (28-10-20) El 2 de noviembre, Día de los Difuntos, los obispos brasileños han invitados a los fieles del país, a plantar un árbol en memoria de los fallecidos por la pandemia, recordando que “nacemos para la vida”. Según el obispo auxiliar de Río de Janeiro y secretario general de la Conferencia Episcopal Brasileña, monseñor Joel Portella Amado, “este gesto, además de evitar las tradicionales aglomeraciones en los cementerios, también está ligado a la triste destrucción ecológica resultante de los incendios en algunas regiones del país”.

La iniciativa tiene como lema “Es tiempo de cuidar de la nostalgia (saudade) y de la Casa Común”, y forma parte de la campaña solidaria de emergencia de la Iglesia en Brasil “Es hora de cuidar”. La campaña, creada por CNBB y Cáritas desde el inicio de la pandemia covid-19, lleva adelante iniciativas de cuidado de los demás, que van desde la recogida y distribución de donaciones hasta el acompañamiento religioso, humano y emocional.

La invitación a plantar un árbol en el Día de los Difuntos, según Mons. Portella, está dirigida a “todos los que sienten nostalgia y están angustiados por la devastación ambiental”. Dentro de la perspectiva ecológica, la Conferencia Episcopal Brasileña alienta a plantar árboles autóctonos de cada región y, en la medida de lo posible, frutales. Como una forma de dar visibilidad esta actuación animan también a publicar fotos de este plantar árboles en Instagram con el hashtag #CuidarDaSaudade.

En un vídeo mensaje, el arzobispo de Belo Horizonte y presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, invitaba a todos los católicos de Brasil a realizar este gesto concreto, sobre todo para recordar a las víctimas de la pandemia: “Estamos llamados a ser testigos de nuestra esperanza afrontando la muerte con gestos de amor. Un gesto cristiano y ciudadano de quienes apuestan por la vida frente a la muerte”. Pedía solidaridad con el dolor de las familias, tantos huérfanos, viudos y viudas, hermanos que enfrentaron el dolor de la separación y el duelo que impone la enfermedad: “En este día en que meditamos sobre la muerte, no perdamos el rumbo: nacemos para la vida. Estamos al servicio de la vida con la certeza de que algún día nos encontraremos con quienes se fueron antes que nosotros. A partir de esta convicción, en honor a las víctimas de la pandemia y sensibles a las tragedias ambientales que se vienen produciendo este año, nuestra Iglesia te invita a un gesto concreto: plantar un árbol, en tu casa, o en tu comunidad, en memoria, de quien nos dejó víctima de la pandemia”.